¿CHAU TABU?

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Hace pocos días, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires lanzó una campaña titulada “Chau tabú”. La misma cuenta con una plataforma electrónica sobre “salud sexual y reproductiva” que tiene por objetivo ayudar a los jóvenes a “disfrutar de su sexualidad de forma segura y responsable”.

En nuestros tiempos: ¿es realmente un tabú cuáles son las enfermedades de transmisión sexual y cómo prevenirlas, cuáles son los métodos anticonceptivos, las formas de prevenir un embarazo, las distintas formas de orientación sexual? Creo que, hoy más que nunca, estamos a un click de cualquier tipo de información. Los niños desde muy temprana edad tienen acceso a una computadora y podemos encontrar en Internet todo el material disponible acerca de esta realidad.

Ante esto me surge la pregunta: ¿qué es lo que verdaderamente se busca?… Si se busca eliminar un tabú, ¿existe realmente ese tabú en nuestros tiempos? Si se busca educar en la sexualidad, la educación de la “salud sexual” nunca puede ir separada de una educación integral, ya que la salud hace referencia a un equilibrio entre las distintas dimensiones del hombre. ¿Podemos hablar de salud si dejamos de lado la salud mental y espiritual? Si se busca que los jóvenes “disfruten de su sexualidad de forma segura y responsable”, ¿conseguirán esto a través de la masturbación y la pornografía? ¿Lo harán a través de la insinuación de que la otra persona es sólo un cuerpo del que me tengo que proteger por las dudas que esté infectado? ¿Se enseña la responsabilidad a través del fomento de eliminar las consecuencias de los actos? Me parece muy adecuado que se eduque a los jóvenes en la sexualidad, pero cuando se realiza en articulación con la familia (principal educadora) y cuando a la par se los educa en los demás aspectos ligados a la misma: el amor, un proyecto de vida, el otro como persona, la identidad personal y el cuidado tanto de uno mismo como del otro, entre otros aspectos.

Creo que estamos en un momento en el que hay tabúes mucho más reales,  importantes y más profundos que el “tabú” de la sexualidad: el tabú del amor y el tabú el dolor. Cada vez con mayor frecuencia vemos jóvenes con miedo a comprometerse, con temor a entregar su vida por el dolor que esto pueda ocasionar. Las estadísticas de rupturas matrimoniales van cada vez más en aumento y las de novios que deciden casarse decrecen notablemente. Se habla mucho de la “libertad” que se ha alcanzado en este último tiempo, pero muy poco del dolor que han ocasionado las crecientes rupturas de pareja. Se habla mucho de la capacidad de decidir sobre el propio cuerpo, pero no se habla tanto de la cantidad de niños que mueren en abortos porque los adultos estamos “liberados”. Se habla de la independencia pero no se habla del miedo a amar y a entregarse a otro tal y como somos y a embarcarse en un proyecto que comprometa toda la vida. Se habla mucho de sexualidad, pero no se habla del sufrimiento que están pasando muchas personas por sentirse objeto de alguien más. ¿Cuál es entonces el verdadero tabú de nuestro tiempo?

Por Carolina Sánchez Agostini
Provincia de San Juan
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8 comentarios

Archivado bajo Sin categoría

8 Respuestas a “¿CHAU TABU?

  1. Anónimo

    excelente reflexión!!!!!

  2. Como dijo Menéndez y Pelayo: detrás de cada cuestión política hay una cuestión teológica; y acá nuestros gobernantes sabemos que adhieren a las enseñanzas del gurú ese que te enseña a respirar. La peor es Vidal que se hace llamar católica.

  3. Alejandra

    Muy bueno! Saludos y a ver si nos dejamos de estos tabúes que nos quieren vender…

  4. Isabel

    Carolina, qué hermosa tu respuesta a esa disposición del Gobierno tan errónea. Sin duda, esa gente no sabe que nos espera la vida eterna, porque el cuerpo es materia y muere, pero el alma no puede morir, y esa alma deberá rendir cuentas de cómo vivió…si vivió defendiendo el amor, la vida y la paz o de lo contrario, se entregó a todos los males que vemos día a día. Ojalá los jóvenes y las familias tomen el camino del bien y de la verdad que es lo que lleva a la verdadera libertad.

    • Agustín.

      Isabel, no puedo decir nada en contra de tu concepción religiosa, ni tampoco critico ninguna postura moral que esté dispuesta al diálogo. Este tipo de iniciativas responde a realidades ocultas a los ojos de muchos de nosotros. Hay gente que vive en la marginalidad, hay gente que no tiene acceso a la salud, a la educación, ni tiene al alcance a servicios para cubrir las necesidades básicas. En esas condiciones, la violencia y el abuso son moneda corriente y son situaciones naturalizadas; esas con cosas de las que no se hablan. Viven bajo el sometimiento y en condiciones casi de esclavitud en los albores del siglo XXI. La estructura familiar puede ser muy usual en tu casa, tu familia, tu barrio o tu comunidad, pero en la marginalidad los grupos familiares están conformados de las formas más variadas, y en muchos casos está desintegrada. Para aquellos que cuenten con una familia que los alimente, los eduque y los cuide: salud! Para los que le tocó vivir del otro lado, del lado oculto, antes de preocuparse por lo que llamás “la vida eterna”, creo que podemos ocuparnos por que tengan una vida al menos vivible.

      • ¿Los marginales tienen acceso a internet? Te puedo decir que muchos sí y lo sé con conocimiento de causa porque vivo en Lugano 1 y 2 pero, ¿ellos pueden comprender un texto? ¿Usan la PC para ver pornografía, videos de cumbia y el Facebook o leen acerca de la sexualidad? Desde ya no creo que “Chau Tabú” tenga mayoría de lectores “villeros”. Y en caso de que los tenga, ¿te parece que hay que seguir educando para la promiscuidad? ¿No sería lindo mostrarles a esas criaturas un modelo alternativo de familia? Todo lo que me puedas decir está de más ya que yo te lo puedo confrontar con mi historia de vida: nací y me crié en un hogar de clase media baja y hasta he pasado hambre, indigencia y situación de calle y lo único que me saco adelante fue le religión de la vida eterna de la cual te burlás son soberbia marxista y criminal: el Catolicismo fue mi redención y a la Iglesia la voy a defender a capa y espada contra quien ose atacarla.

  5. ¡Cuánta verdad en este artículo! Hoy el tabú es el amor. Se habla de genitalidad todo el tiempo y nunca se habla del alma, del pecado, de Dios (está prohibido hoy en día nombrarlo en las escuelas y se retiran los crucifijos de los lugares públicos al tiempo que se difunde pornografía entre los estudiantes). ¿Esta es la sociedad que queremos? No se puede disociar el acto carnal del amor y el amor del matrimonio. Conste que tengo 24 años y no soy ningún viejo. Simplemente soy un joven que no quiere ser objeto de la vanidad de los demás y tampoco quiero degradar a una mujer. Sería bueno que los católicos nos hagamos escuchar de una vez por todas porque está en juego el futuro de la Patria en el terreno de la educación y la cultura.

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