¿De qué hablamos cuando hablamos de tabú en materia de sexualidad?

Cuando escucho decir que estos tiempos son muy difíciles para educar hijos, no puedo menos que no estar de acuerdo. Creo que jamás existieron tiempos mejores. Hoy los padres podemos hablar con nuestros hijos de todos los temas, sin eufemismos y sin pelos en la lengua. No ocurrió así en las generaciones anteriores, donde en la mayoría de los casos imperaba el “de eso no se habla”. Hoy hablamos de todo y llamamos a las cosas por su nombre y podemos hacerlo con nuestros hijos en un clima de confianza y apertura, de libertad y de conocimiento.

No entiendo, por ello, el título de la lamentable y dañina campaña llevada a cabo por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: “Chau tabú”. ¿De qué tabúes hablan? ¿Es hoy la sexualidad un tema que se esconde debajo de la alfombra? Una cosa es que falte información y preparación, y otra cosa muy distinta es que el tema, en sí mismo, esté excluido de las agendas y de los medios.

Lo que ocurre es que le llaman “tabú” a una concepción de la sexualidad humana basada en el respeto a la naturaleza y fundada en el amor. Desde su perspectiva, meramente hedonista, no hay que reprimirse y todo autocontrol es represión. Para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está muy bien la masturbación, la pornografía, el sexo anal y la promiscuidad sexual. Es ésta una forma de entender la sexualidad humana, a mi juicio, equivocada en las raíces mismas del concepto.

Urge educar a nuestros niños y jóvenes en una sexualidad basada en el amor, en el respeto por la propia naturaleza humana, en la donación de sí mismo, en no quemar etapas, en la importancia de la virginidad hasta el matrimonio. Para el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires esto que propongo será medieval e inquisitivo. Para muchos es la única forma de practicar la sexualidad sin ver al otro como objeto, si no como un ser que merece ser amado.

La libertad no es hacer lo que a uno le da la gana. La libertad es aquello que nos hace crecer como personas y nos permite ir configurándonos como aquel ser que debemos ser. Por eso, la libertad está, más que en la posibilidad de elegir, en el acto de elegir bien. Y elegir bien es elegir aquello que me configura como persona que sabe unir la sexualidad con el amor y la libertad con la responsabilidad.

alberto sanchez Alberto M. Sanchez

Si querés firmar la petición para reformar la página hacé clic acá: http://www.citizengo.org/es/1135-cierre-iniciativa-chautabu-o-reforma-drastica-su-contenido

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