El amor es un desafío

Indiscutiblemente los jóvenes vivimos hoy día la era de los desafíos, nos encontramos todas las mañanas con una realidad que cuesta cada vez mas caracterizar por otra cosa, que no sea su constante cambio.

amor desafío

La mayoría de las voces que escuchamos sobre el mundo venidero tienen un áspero sonido metálico pocas veces se ocupan de la cara «suave» o humana del mañana. Más aún: se ocupan de los pasos que hemos de dar para poder alcanzar el mañana.

Lo que les sirve de lazo de unión es la estrepitosa corriente del cambio, una corriente hoy tan poderosa que derriba instituciones, trastorna nuestros valores y arranca nuestras raíces.

El cambio es el fenómeno por medio del cual el futuro invade nuestras vidas, y conviene observarlo atentamente, no sólo con las amplias perspectivas de la historia, sino desde el ventajoso punto de vista de los individuos que lo viven, lo respiran y lo experimentan.

La planificación del futuro desafía nuestros hábitos y costumbres, las capacidades que aprendimos para superar los proble-
mas que pudieran surgir a nuestro paso; de ahí que la impresión general sea que día tras día estamos en una encrucijada, hay muchos caminos orientados a diferentes direcciones y no tenemos la certeza de cual debemos tomar, vivimos una realidad liquida, como lo dice el sociólogo Polaco, Zygmunt Bauman, en una sociedad que cuenta con el atributo característico de los líquidos: la dificultad para guardar su forma fuera de algún molde que los contenga.

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“SOLO CUANDO SE DESCUBRE SU VERDAD, LA VERDAD DEL AMOR, SE HACE POSIBLE CREER EN ÉL. SOLO ENTONCES, EL AMOR SE CONVIERTE EN UN PRINCIPIO DE CONSTRUCCIÓN DE UNA VIDA QUE MERECE LA PENA SER VIVIDA.”

José Noriega

El problema hoy día no se queda solo en nuestra particular forma de experimentar esta liquidez, sino que ha trascendido hasta convertirse en un verdadero modus vivendi, dando la impresión de estar rodeados de personas que se han resignado a deambular por el mundo, de un lado para otro, con la sentencia a cuestas de vivir condenados para siempre en la fugacidad y la incertidumbre.

El amor que ha sido siempre una fuente de inspiración y fuerza para el corazón humano, no se ha quedado fuera de esta transformación, la fragilidad de los vínculos humanos es hoy mas evidente, las relaciones familiares, el amor de pareja, la sexualidad y la solidaridad, son presas de esta dinámica social que amenaza con diluirlas o desfragmentarlas.

De acuerdo con los últimos resultados obtenidos por el Censo de Población y Vivienda 2010, el estado de Jalisco cuenta con una población de 7,350,682 habitantes, de los cuales 2,690,517 son jóvenes, 49.1% hombres y 50.9% mujeres, un 36.6% del total de la población en el estado.

52.6% manifestaron haber tenido relaciones sexuales alguna vez, de estos, 10.3% de los jóvenes entre 12 y 17 años de edad manifiestan que ya han tenido relaciones sexuales, dato importante tomando en cuenta la poca madurez afectiva y emocional que se tiene a esa edad.

El inicio de la vida sexual de los jóvenes está condicionado por diversos factores, uno de ellos tiene que ver con la persona con quienes se inician sexualmente. El análisis por edad permite advertir que 73.4% de los jaliscienses en el grupo de 12 a los 17 años se iniciaron con su novio o novia. Y cabe destacar que los principales motivos para iniciar una relación de noviazgo son: tener a alguien a quien amar y compartirle mis sentimientos y tener a alguien que los acompañe a salir o divertirse.

En lo que respecta a los motivos para haber tenido la primera relación sexual vemos que 41.5% refirió que fue por amor, 24.2% por curiosidad, 19.1% porque así lo quiso y 15.2% porque no se controlaron.

En este punto seguro ya se preguntan ¿Pero el amor que pinta en todo esto? bueno el “amor” fue la principal razón que motivo el inicio de la vida sexual de la mayoría de los jóvenes encuestados. Siendo asi hay que realizar algunas preguntas evidentes: primero ¿Qué entendemos cuando hablamos de amor?, siendo un factor eminentemente emotivo hay que indagar también ¿Cuál es la educación afectiva que han recibido e incide en la toma de decisiones?, pues si el “amor”, es motivador de una serie de conductas, que repercute de forma directa sobre la salud emocional y el proyecto de vida de casi el 50% de la población joven, en el segundo estado mas poblado del país, es importante saber si esta asignatura es tomada en cuenta para la formación y tiene un tratamiento adecuado.

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“EL HOMBRE ESTÁ HECHO

DE TAL FORMA QUE SÓLO

LLEGA A DAR LO MEJOR

DE SÍ MISMO CUANDO AMA” 

Gustave Thibon

En lo que corresponde al apartado de conductas de riesgo, encontramos que en el uso de anticonceptivos únicamente 58.7% de los jóvenes manifiestan haberlos usado. El otro 41.3% de los jóvenes no utilizó algún método anticonceptivo durante su primera relación sexual. De estos, 9.4% fue porque su pareja no quiso, 59.7% porque no esperaban tener relaciones sexuales, 2.3% porque no querían, 8.31% porque no los conocían, 8.9% porque querían un embarazo y 11.5% por otros motivos.

Cabe destacar que la mayoría de las adolescentes menores de edad no solamente desconocen el uso de anticonceptivos, ignoran también los efectos negativos que estos pueden llegar a ocasionar por su mal uso, esto queda reflejado en el 34.4% de mujeres que declaran utilizar de forma habitual la anticoncepción de emergencia o píldora del día siguiente.

Pero es evidente que “desconocer su uso” no significa falta de acceso a ellos, por el contrario es claro que no importa la “salud” -mucho menos un proyecto vida integral- importa el consumo.

Como una consecuencia de esto la encuesta se revela que el 37.3% de los jóvenes de 12 a 17 años ha tenido por lo menos un embarazo.

Del total de jóvenes de 12 a 29 años, que ha tenido un embarazo el 43.5% mencionaron haber sido más felices con el nacimiento de su primer hijo, 9.4% señala que mejoró la relación de pareja, 24.6% dice que se llenó de responsabilidades y 22.2% mencionan que se tuvieron que casar, tuvo problemas de pareja, económicos y/o otros cambios, situación que se comprende ya que los jóvenes a esa edad no cuentan con madurez económica, ni la oportunidad de acceder a un empleo que les permita hacer frente a sus responsabilidades.

En estas condiciones es de esperar también que los jóvenes contemplen la interrupción del embarazo como una solución a sus “problemas” y la estadística nos dice que el 10% del total de las mujeres jóvenes manifestaron haber tenido cuando menos alguna vez interrupción del embarazo y de dicho universo, sólo el 9.3% contaba con servicios médicos.

Dentro de las causas por las que las jóvenes jaliscienses interrumpieron su embarazo encontramos que el 16.9% fue por anomalías cromosómicas, el 17.9% por infecciones o enfermedades de la mujer, 21% por anomalías en el útero y 44.2% se definen como “otras causas” en donde se contempla, entre otras, tabaquismo, alcoholismo, consumo de analgésicos, violencia y aborto espontáneo o inducido.

Cifra por demás alarmante pero que refleja casi en su totalidad la evidente necesidad de revisar los programas de educación sexual y salud integral, el alcance de sus objetivos y de ser posible su re-planteamiento, ya que los costos a nivel, físico y emocional para los jóvenes son muy altos.

En resumen las relaciones afectivas entre los jóvenes jaliscienses, representan una oportunidad para aprender a desarrollar habilidades afectivas que les permitan relacionarse, en pareja y con la sociedad de una manera distinta, que les otorgue la posibilidad de formar una familia y construir un futuro solido.

Pero ¿Cuáles son esas formas de relación?, dado el contexto actual de los jóvenes en México, en donde se relativiza cada vez más el desarrollo integral de la persona y se privilegia un ambiente utilitarista, competitivo y violento que sin lugar a dudas ha trastocado las formas de relacionarnos en sociedad y por ende en las relaciones afectivas.

Los datos nos indican que hemos fallado históricamente por tres cosas en los programas de educación sexual: primero porque nos hemos enfocado hacia los factores de riesgo y no hacia la conducta de riesgo. Segundo porque hemos perdido de vista la totalidad del fenómeno y hemos desarticulado las acciones. Tercero hemos quitado la responsabilidades a los jóvenes de su propia conducta sexual, pues preferimos informarles sobre los riesgos, que formarles para ser capaces de tomar decisiones inteligentes que convengan a su proyecto de vida.

Nos hemos ido acostumbrando poco a poco a desarrollarnos bajo las tendencias que marca una sociedad de consumo, que es a ratos frenética, hemos aprendido que no hay prácticamente nada que no podamos desear y luego obtener con cierta facilidad; que si después de obtener lo que se desea se encuentra algo mejor puedes desechar lo anterior y que si se descompone o deja de funcionar no hay que preocuparse de arreglarlo, al haber tantas ofertas en el mercado solo es necesario que busque otro aun mejor.

Esta dinámica de mercado ha degenerado nuestros vínculos personales al tratar a los otros como una mercancía más de la que podemos desprendernos, desechar y desconectarnos con cierta facilidad.

Los jóvenes vivimos esta realidad todos los días , nos hemos educado en la idea del “si desea algo, no tiene por que esperar”, rodeados de la tentación de tenerlo todo, de conocerlo todo, de vivirlo todo. En un entorno como este hablar de compromiso a largo plazo no parece natural, hasta podríamos decir que el compromiso esta en crisis y que el amor también ha transitando hacia la liquidez, lo que lleva a que se manifieste un quiebre en el verdadero significado del amor y la sexualidad.

Nos encontramos frente a  el hecho de que  mendigamos amor; pero rehuimos el compromiso que exige amar y esta claro que no hay nada tan importante en la vida como aprender a amar y que la felicidad del hombre depende de la calidad de su amor.

Una sexualidad plena nos enseña a ser grandes mujeres y hombres en todos los aspectos de nuestra vida, ya que constituye un encuentro verdadero entre dos personas hondamente enraizadas el una en la otra: “yo me doy por entero a ti y me abandono con confianza absoluta en quien eres, para acompañarte en el camino de quien quieres llegar a ser”.

El amor es un desafío que nos lleva a descubrir que hay alguien que nos mueve a salir de nosotros mismos y descubrir aun “otro” persona y no una mercancía, otro que es distinto pero que me complementa, y que su sola existencia lo hace bueno para mi, en este contexto la sexualidad no es un punto de partida, sino que es expresión: viene a “sellar la voluntad de unir no solo dos cuerpos sino lo que ellos son: dos personas, dos vidas, dos historias, dos destinos, en uno solo”.

Reyna Guadalupe Sánchez Moreno.

27 de septiembre de 2013.

Fuentes:

Cereti, G. (1989). Amor, amistad y matrimonio. Barcelona, España: Herder.

Juventud, I. M. (2010). Encuesta Nacional de Juventud . México, D.F., México.

Noriega, J. (2005). El destino del Eros. Madrid, España: Pelícano.

Thibon, G. (2010). Sobre el amor humanos. Madrid, España: El buey Mudo.

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de | 30 enero, 2014 · 4:23 AM

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