Los lenguajes del amor conyugal

Por Cristian Conen

Profesor e investigador del Instituto de La Familia
Universidad de La Sabana

Hablamos con cierta habitualidad de diversas fuentes de energía que tienen relación con nuestras vidas: energía eléctrica, energía magnética, energía eólica, energía hidráulica, energía atómica. Es evidente que todas estas fuentes de energía facilitan la vida humana. Sin embargo, existe otra fuente de energía que comparativamente es mucho más potente que las antes mencionadas: es la energía o fuerza extraordinaria que proviene de los actos de amor. No hay nada más poderoso que las acciones de un corazón enamorado.

¿Cómo generar, renovar, alimentar, incrementar y restaurar la energía fruto de las acciones de amor en el matrimonio? La fidelidad conyugal es una realidad mucho más rica, positiva y plena que la mera acción negativa de no tener relaciones sexuales con una tercera persona. Es el arte de mantenerse enamorado, es la acción de cultivar la sensualidad, la afectividad y el gozo espiritual de la persona que amamos. Muchos cónyuges hacen sinceros esfuerzos por hacerse feliz y perciben con perplejidad y frustración que pese a su buena voluntad y a sus acciones concretas, su cónyuge no se siente querido y los conflictos no se solucionan..

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En palabras de Gary Chapman, “el problema es que hemos pasado por alto una verdad fundamental: las personas hablan diferentes lenguajes de amor (…) Las diferencias de idiomas son parte integral de la cultura humana. Si queremos comunicarnos de manera eficiente, debemos aprender el idioma de esos con los que deseamos comunicarnos. En el campo del amor es similar. Tu lenguaje del amor y el de tu cónyuge tal vez sean diferentes, como el chino del español. No importa cuánto te esfuerces por tratar de expresar amor en español, si tu cónyuge solo comprende el chino, nunca entenderán cómo amarse el uno al otro (…) debemos estar dispuestos a aprender el lenguaje primario del amor de nuestro cónyuge si queremos ser eficientes comunicadores de amor”1.

Dado que la educación para el amor no forma parte aún de la educación formal sistemática, en la que pueda tener cabida temas claves como el que ahora tratamos, la realidad es que muchos novios se casan llevando a su matrimonio sólo la mochila del amor que se vivió en la familia de origen. Si bien en muchos aspectos lo vivido en esa comunidad de amor es absolutamente positiva y necesaria para los hijos, en la cuestión que tratamos, es posible que el varón reproduzca el modo como su padre le expresaba amor a su madre, y la mujer, cómo su madre le expresaba amor a su padre. El problema radica en que nuestros padres y madres no son nuestros cónyuges. Luego, sus lenguajes prioritarios de amor, es decir, las formas cómo realmente se sienten queridos puede ser distinta.

Según Chapman, existen cinco lenguajes primarios del amor, cinco maneras en las que las personas hablan y comprenden el amor. “Rara vez un esposo y una esposa tienen el mismo lenguaje primario del amor, y nos confundimos cuando nuestro cónyuge no entiende lo que le comunicamos. Expresamos nuestro lenguaje de amor, pero el mensaje no llega porque hablamos lo que para nuestro cónyuge es un lenguaje de amor extranjero”2. Una vez que descubrimos los cinco lenguajes básicos del amor y entendemos cuál es nuestro lenguaje básico del amor, así como el lenguaje primario del amor de nuestro cónyuge, seremos más eficaces en saber cargar su tanque de gasolina o de energía, y podremos comprender donde se encuentra su pérdida para repararlo.

El primer lenguaje de amor que describe Chapman es “las palabras de afirmación”.

Hay cónyuges cuya forma principal en la que se sienten queridos es a través de piropos, cumplidos verbales, palabras de aprecio, palabras de aliento, palabras de reconocimiento, palabras de ternura, palabras de admiración. Muchos matrimonios nunca han conocido el poder de las palabras para afirmarse el uno al otro. Ahora bien, advierte el citado autor que “las palabras de afirmación” requieren empatía, compasión y comprensión para ver el mundo desde la perspectiva del cónyuge”3.

El segundo lenguaje del amor son “los tiempos de calidad”.

Por tiempo de calidad entiende Chapman, darle al cónyuge toda la atención.

Si el lenguaje prioritario del amor del cónyuge es este, no será suficiente simplemente con estar físicamente en su presencia. Para sentirse amada o amado requerirá una atención enfocada, en especial en esta era de muchos distractores para el tiempo conyugal y familiar. El tipo de actividad que se comparte es secundario. Lo importante es que los cónyuges tengan espacios y tiempos centrados el uno en el otro.

El tercer lenguaje del amor son “los regalos”.

Expresa Chapman, que “para el cónyuge cuyo lenguaje primario del amor es recibir regalos, el costo del regalo importará poco (…) Los regalos pueden comprarse, encontrarse o hacerse (…). Si el lenguaje primario del amor del cónyuge es recibir regalos, el otro cónyuge debe convertirse en un dador experto”4. Este es uno de los lenguajes del amor más fáciles de aprender. No debe esperar una ocasión especial. Si recibir regalos es el lenguaje primario de amor del cónyuge, casi cualquier cosa que se le de con ternura y afecto lo recibirá como una expresión de amor.

El cuarto lenguaje del amor son los “actos de servicio”, que son aquellas cosas que un cónyuge sabe que al otro le gustaría que hiciera. Si se lo ignora, el autor comentado aconseja: “pídele a tu cónyuge que te haga una lista de diez cosas que le gustaría que hicieras durante el mes siguiente, y de los actos de servicio diarios que le hablan de veras del amor”5.

El quinto lenguaje el amor es “el toque físico”.

El toque físico es también un poderoso vehículo para la comunicación del amor matrimonial. Tomarse de las manos, besarse, masajearse, acariciarse, abrazarse y tener relaciones sexuales son maneras de comunicar amor al cónyuge. “Para algunas personas, el toque físico es su lenguaje primario del amor. Sin esa práctica no se sienten amadas. A través del contacto físico, sus tanques de energía del amor se llenan y se sienten seguros en el amor de su cónyuge”6.

Afirma Gary Chapman, que existen en su opinión tres métodos para descubrir el lenguaje del amor del cónyuge. Primero, observar cómo casi siempre le expresa amor a otros. Segundo, identificar cuál es la queja más habitual que nos hace. Tercero, advertir qué es lo que nos pide más a menudo.

Amar es una elección. Vale la pena reflexionar acerca de la eficacia del amor a nuestro cónyuge

Finalmente, es importante agregar que también es posible descubrir el lenguaje básico de amor de los hijos, pero este será tema de un próximo artículo.

1 CHAPMAN.G., Los cinco lenguajes del amor, Editorial Unilit, Colombia, 2011, pp. 14–15

2 IBIDEM p. 16

3 IBIDEM ..44

4 IBIDEM pp. 80-81

5 IBIDEM p. 108-109

6 IBIDEM p. 111

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