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Acerca de Mechi Richards

Argentina. Muy porteña. Disfruto el tiempo en familia (sobrinos especialmente!), con amigas y viajar. Con tesis pendiente para terminar Ciencias Politicas en la UCA, en este momento estoy haciendo una pasantía en World Youth Alliance y FEMM, ni más ni menos que en la Gran Manzana.

Los lenguajes del amor a los hijos

Por Cristian Conen

Profesor e investigador del Instituto de La Familia
Universidad de La Sabana

Existen tres preguntas fundamentales que los padres debemos plantearnos, responder adecuadamente y consensuar conyugalmente en un proyecto compartido de educación de nuestros hijos.

¿A quien educamos? Educamos a personas humanas. En tiempos de gran confusión cultural acerca de nuestra identidad como humanas personas, resulta útil recordar nuestros atributos personales, los que deben respetarse y vivirse en el proceso educativo del hijo, si queremos lograr buenos frutos en el momento oportuno de la cosecha educativa:

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  1. DIGINIDAD: Digno es lo que vale por sí mismo, lo que no es medio para nada ni para nadie. En tanto personas, nuestros hijos son dignos cualquiera sea su edad. Luego, el trato adecuado a un hijo no deber ser su utilización para fines subjetivos de los padres. Siempre, en cada circunstancia de su vida, debe estar presente la intencionalidad educativa de parte de los padres, ordenada a su bien objetivo.

  1. IDENTIDAD: Cada persona humana es una creación de realidad inédita en la historia de la humanidad. Si bien tenemos una naturaleza común (por eso el hambre, la sed, el sueño, la inclinación a conservar la vida, a propagarla y a desarrollarla, son tendencias de toda cultura y tiempo histórico), el yo personal es único. Esta novedad inédita de cada yo personal tiene algunas manifestaciones evidentes, por ejemplo, la desigualdad de las caras de cada ser humano, de su ADN y de sus huellas digitales. En consecuencia, el trato adecuado a un hijo supone hacerse experto en su propia identidad, en otras palabras, implica conocer sus talentos, dotes, habilidades, gustos, anhelos, sueños y vocación para ayudarles a crecer en la línea de lo propio. Educar a un hijo es guiarlo en el camino entre lo que es y lo que debe ser conforme a su ideal inscripto en las potencialidades de su persona. Se trata en definitiva, de ayudarlo a desarrollar la mejor versión de si mismo.

  1. INTIMIDAD: Los seres vivos se caracterizan por poseer vida inmanente, es decir vida interior además de la que se manifiesta externamente a través de conductas instintivas (animales) o libres (seres humanos). La intimidad humana encierra la mayor capacidad de vida interior (sentimientos, pensamientos, anhelos, proyectos). La vida matrimonial y familiar se enriquece mediante la puesta en común de esa vida interior o íntima a través del proceso de comunicación que enriquece el nosotros conyugal y familiar. La educación de los hijos presupone también como un aspecto clave, la comunicación íntima con ellos.

  1. LIBERTAD: Sólo la persona humana es libre, es decir, tiene el gobierno de su conducta debido a sus facultades de inteligencia y voluntad. El animal está determinado por sus instintos que instigan o determinan su comportamiento. El ser humano es dueño de sí mismo y se desarrolla o plenifica en la entrega de si mismo a los demás. El sentido de la libertad es pues el amor. Amar es darse pero para darse hay que poseerse, es decir, ser libre y se es tanto más libre cuanto más virtudes o hábitos operativos buenos se incorporan a la propia persona.

Luego, en la educación de un hijo resulta fundamental generar las circunstancias para que el hijo, desde su libertad, decida vivir valores que desarrollarán su capacidad de darse y de ser feliz.

La consecuencia de los atributos personales antes considerados, es que el proceso educativo de un hijo es un proceso artesanal (uno a uno), no industrial (en serie). Debemos educarlos personalmente, no uniformando, estandarizando, manipulando, lo cual implicaría despersonalizarlos. En otras palabras, no debemos educar a nuestros hijos igualmente sino desigualmente. Si somos padres de tres o cuatro hijos, debemos tener tres o cuatro maneras de ser madres y padres respetando su dignidad, identidad, intimidad y libertad.

¿Para qué educamos? Educamos para que nuestros hijos sean felices. Sin embargo, madres y padres debemos afinar en identificar cuál es el factor clave que desarrolla la capacidad de ser feliz de un hijo.

En la tarde de la vida nos examinarán en el amor”; “Se trata de amar mucho” afirmaron algunos grandes de la humanidad iluminando la respuesta: si el sentido de la educación es preparar al hijo para la vida y el sentido de la vida es ser feliz y la felicidad depende del desarrollo de la capacidad de amar, la repuesta categórica a la pregunta antes formulada es la siguiente: educamos para desarrollar la capacidad de amar de nuestros hijos y todo lo demás es añadidura.

Educar para el amor presupone educar en el amor y educar en el amor supone saber identificar los lenguajes del amor de nuestros hijos, es decir, las maneras propias o particulares con las que se sienten queridos. Nuevamente (como lo hicimos antes respecto de los cónyuges) recurrimos a Gary Chapman, esta vez a su obra “Los 5 lenguajes del amor de los niños”.

¿Cuál es el lenguaje de amor primario de cada uno de los hijos? ¿Cuál es la manera o las maneras prioritarias como cada uno se siente querido, y por lo tanto, ¿donde debe hacerse foco para expresarle nuestro amor?; ¿ palabras de afirmación, tiempo de calidad, toque físico, actos de servicio o regalos ?

Afirma Chapman, que “cuando un hijo se siente amado, cuando su tanque emocional esta lleno, reaccionará más positivamente a la guía educativa de los padres en todos los ámbitos de su vida, la rebeldía se debilita, la obediencia se facilita y el clima familiar armónico se promueve. (…) Cuando nos expresamos con amor en los cinco lenguajes, en tanto nos especializamos en el suyo propio, le enseñamos la necesidad que tiene él o ella misma de aprender a hablar los lenguajes del amor de los demás”. “Con un bebé, los padres tenemos que expresarle amor en los cinco lenguajes. Según crece cada hijo, empezaremos a ver que uno de los lenguajes del amor le habla mucho más profundamente de nuestro amor como padres que los otros. El valor de descubrir el lenguaje de amor primario de cada hijo, es que proporciona el medio más eficaz de comunicarle amor”

¿Cómo descubrir el lenguaje de amor primario de cada hijo? Ante todo advierte Chapman, “que cuando se está tratando de descubrir el lenguaje de amor primario del hijo, es mejor no hablar de eso con ellos, sobre todo si son adolescentes ya que pueden manipularnos con miras a logar sus fines. Por ejemplo, si un niño o un muchacho ha estado pidiendo un par de zapatos deportivos muy caros, todo lo que tiene que hacer es decir que su lenguaje primario es el regalo”.

El autor antes citado nos sugiere cinco maneras de conocer el lenguaje de amor del hijo:

  1. Observa como tu hijo te expresa su amor por ti.

  2. Observa como tu hijo le expresa su amor a otros.

  3. Escucha a lo que tu hijo te solicita con más frecuencia.

  4. Presta atención a lo que se queja tu hijo con más frecuencia.

  5. Durante varias semanas dale a escoger a tu hijo entre dos opciones que correspondan a diversos lenguajes de amor.

Finalmente destaca Chapman, “que cualquiera sea el lenguaje primario de amor del hijo, el que una vez identificado no permitirá ser más eficaces en comunicarle amor, los padres debemos ser políglotas, es decir, es importante hablarles los cinco lenguajes del amor. De esta forma, nuestro amor a ellos no solo será más pleno sino que ayudaremos a los hijos a aprender cómo dar y recibir amor en todos los lenguajes”.

¿Cómo educamos? Educamos con autoridad adecuada y calidez afectiva adecuada. Muchas veces se confunde la disciplina con el castigo. Disciplina proviene de una palabra griega que significa entrenar, y de acuerdo a lo antes comentado, educar implica entrenarlos para amar. Para que la disciplina sea efectiva, los padres tienen que mantener siempre lleno el tanque afectivo de sus hijos con amor. Disciplinar sin amor es como tratar de hacer funcionar una máquina sin aceite. Afirma Chapman, “que el amor busca el bien del hijo; eso mismo hace la disciplina y mientras más se sienta amado un hijo, más fácil será disciplinarlo. En otras palabras, tenemos que mantener lleno el tanque de amor incondicional del hijo antes de administrar la disciplina”.

Comprender el lenguaje de amor primario de cada hijo, ayuda a los padres a escoger el mejor medio de disciplina. Advierte Chapman, “que debe procurarse no usar una forma de disciplina que esté directamente relacionada con su lenguaje de amor primario, ya que el mensaje que recibirá el hijo no será de una corrección amorosa, sino de un rechazo doloroso. Por ejemplo, si el lenguaje prioritario de amor del hijo son las palabras de afirmación, y utilizamos para la corrección palabras duras de condenación, esas palabras le dirán no sólo que uno esta disgustado por una cierta conducta, sino que no se lo ama”.

En conclusión:

Educamos a personas humanas, nuestros hijos, respetando su dignidad, haciéndonos expertos en su identidad, compartiendo su intimidad, y forjando su libertad.

Educamos a nuestros hijos para que sean felices, lo cual supone educarlos en el amor.. Los educamos en el amor, identificando sus lenguajes de amor primarios y ayudándoles a vivir todos los lenguajes del amor.

Los educamos para el amor con autoridad y calidez afectiva adecuada, que son las dos herramientas del buen liderazgo paterno/materno.

Cristian Conen

Octubre 2013. 

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Los lenguajes del amor conyugal

Por Cristian Conen

Profesor e investigador del Instituto de La Familia
Universidad de La Sabana

Hablamos con cierta habitualidad de diversas fuentes de energía que tienen relación con nuestras vidas: energía eléctrica, energía magnética, energía eólica, energía hidráulica, energía atómica. Es evidente que todas estas fuentes de energía facilitan la vida humana. Sin embargo, existe otra fuente de energía que comparativamente es mucho más potente que las antes mencionadas: es la energía o fuerza extraordinaria que proviene de los actos de amor. No hay nada más poderoso que las acciones de un corazón enamorado.

¿Cómo generar, renovar, alimentar, incrementar y restaurar la energía fruto de las acciones de amor en el matrimonio? La fidelidad conyugal es una realidad mucho más rica, positiva y plena que la mera acción negativa de no tener relaciones sexuales con una tercera persona. Es el arte de mantenerse enamorado, es la acción de cultivar la sensualidad, la afectividad y el gozo espiritual de la persona que amamos. Muchos cónyuges hacen sinceros esfuerzos por hacerse feliz y perciben con perplejidad y frustración que pese a su buena voluntad y a sus acciones concretas, su cónyuge no se siente querido y los conflictos no se solucionan..

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En palabras de Gary Chapman, “el problema es que hemos pasado por alto una verdad fundamental: las personas hablan diferentes lenguajes de amor (…) Las diferencias de idiomas son parte integral de la cultura humana. Si queremos comunicarnos de manera eficiente, debemos aprender el idioma de esos con los que deseamos comunicarnos. En el campo del amor es similar. Tu lenguaje del amor y el de tu cónyuge tal vez sean diferentes, como el chino del español. No importa cuánto te esfuerces por tratar de expresar amor en español, si tu cónyuge solo comprende el chino, nunca entenderán cómo amarse el uno al otro (…) debemos estar dispuestos a aprender el lenguaje primario del amor de nuestro cónyuge si queremos ser eficientes comunicadores de amor”1.

Dado que la educación para el amor no forma parte aún de la educación formal sistemática, en la que pueda tener cabida temas claves como el que ahora tratamos, la realidad es que muchos novios se casan llevando a su matrimonio sólo la mochila del amor que se vivió en la familia de origen. Si bien en muchos aspectos lo vivido en esa comunidad de amor es absolutamente positiva y necesaria para los hijos, en la cuestión que tratamos, es posible que el varón reproduzca el modo como su padre le expresaba amor a su madre, y la mujer, cómo su madre le expresaba amor a su padre. El problema radica en que nuestros padres y madres no son nuestros cónyuges. Luego, sus lenguajes prioritarios de amor, es decir, las formas cómo realmente se sienten queridos puede ser distinta.

Según Chapman, existen cinco lenguajes primarios del amor, cinco maneras en las que las personas hablan y comprenden el amor. “Rara vez un esposo y una esposa tienen el mismo lenguaje primario del amor, y nos confundimos cuando nuestro cónyuge no entiende lo que le comunicamos. Expresamos nuestro lenguaje de amor, pero el mensaje no llega porque hablamos lo que para nuestro cónyuge es un lenguaje de amor extranjero”2. Una vez que descubrimos los cinco lenguajes básicos del amor y entendemos cuál es nuestro lenguaje básico del amor, así como el lenguaje primario del amor de nuestro cónyuge, seremos más eficaces en saber cargar su tanque de gasolina o de energía, y podremos comprender donde se encuentra su pérdida para repararlo.

El primer lenguaje de amor que describe Chapman es “las palabras de afirmación”.

Hay cónyuges cuya forma principal en la que se sienten queridos es a través de piropos, cumplidos verbales, palabras de aprecio, palabras de aliento, palabras de reconocimiento, palabras de ternura, palabras de admiración. Muchos matrimonios nunca han conocido el poder de las palabras para afirmarse el uno al otro. Ahora bien, advierte el citado autor que “las palabras de afirmación” requieren empatía, compasión y comprensión para ver el mundo desde la perspectiva del cónyuge”3.

El segundo lenguaje del amor son “los tiempos de calidad”.

Por tiempo de calidad entiende Chapman, darle al cónyuge toda la atención.

Si el lenguaje prioritario del amor del cónyuge es este, no será suficiente simplemente con estar físicamente en su presencia. Para sentirse amada o amado requerirá una atención enfocada, en especial en esta era de muchos distractores para el tiempo conyugal y familiar. El tipo de actividad que se comparte es secundario. Lo importante es que los cónyuges tengan espacios y tiempos centrados el uno en el otro.

El tercer lenguaje del amor son “los regalos”.

Expresa Chapman, que “para el cónyuge cuyo lenguaje primario del amor es recibir regalos, el costo del regalo importará poco (…) Los regalos pueden comprarse, encontrarse o hacerse (…). Si el lenguaje primario del amor del cónyuge es recibir regalos, el otro cónyuge debe convertirse en un dador experto”4. Este es uno de los lenguajes del amor más fáciles de aprender. No debe esperar una ocasión especial. Si recibir regalos es el lenguaje primario de amor del cónyuge, casi cualquier cosa que se le de con ternura y afecto lo recibirá como una expresión de amor.

El cuarto lenguaje del amor son los “actos de servicio”, que son aquellas cosas que un cónyuge sabe que al otro le gustaría que hiciera. Si se lo ignora, el autor comentado aconseja: “pídele a tu cónyuge que te haga una lista de diez cosas que le gustaría que hicieras durante el mes siguiente, y de los actos de servicio diarios que le hablan de veras del amor”5.

El quinto lenguaje el amor es “el toque físico”.

El toque físico es también un poderoso vehículo para la comunicación del amor matrimonial. Tomarse de las manos, besarse, masajearse, acariciarse, abrazarse y tener relaciones sexuales son maneras de comunicar amor al cónyuge. “Para algunas personas, el toque físico es su lenguaje primario del amor. Sin esa práctica no se sienten amadas. A través del contacto físico, sus tanques de energía del amor se llenan y se sienten seguros en el amor de su cónyuge”6.

Afirma Gary Chapman, que existen en su opinión tres métodos para descubrir el lenguaje del amor del cónyuge. Primero, observar cómo casi siempre le expresa amor a otros. Segundo, identificar cuál es la queja más habitual que nos hace. Tercero, advertir qué es lo que nos pide más a menudo.

Amar es una elección. Vale la pena reflexionar acerca de la eficacia del amor a nuestro cónyuge

Finalmente, es importante agregar que también es posible descubrir el lenguaje básico de amor de los hijos, pero este será tema de un próximo artículo.

1 CHAPMAN.G., Los cinco lenguajes del amor, Editorial Unilit, Colombia, 2011, pp. 14–15

2 IBIDEM p. 16

3 IBIDEM ..44

4 IBIDEM pp. 80-81

5 IBIDEM p. 108-109

6 IBIDEM p. 111

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Ecología humana: El gran desafío del siglo XXI

 

Por Cristian Conen

Profesor e investigador del Instituto de La Familia
Universidad de La Sabana

La realidad familiar de nuestro tiempo, al menos en la cultura occidental, tiene indudables aspectos positivos que muchas veces no se resaltan suficientemente: la libertad de elegir a la persona con quien se desea compartir la vida; el reconocimiento de la igualdad personal del hombre y de la mujer y por lo tanto, de su común dignidad; la expectativa de mayor calidad en las relaciones conyugales y familiares; la amistad entre novios y cónyuges; la entrada del hombre al hogar en procura de compartir y asumir su responsabilidad en la educación de los hijos.

No obstante, la familia de nuestro tiempo padece también serios problemas que podrían englobarse en el concepto de “amor líquido” del sociólogo polacoZygmunt Bauman. El amor líquido, es una errónea proyección a las relaciones interpersonales amorosas, de la actitud que tenemos con las cosas en una cultura de las cosas como es la que nos encontramos. A las cosas las utilizamos para el propio bienestar y las desechamos o cambiamos cuando ya no nos resultan útiles o placenteras. La actitud utilitaria que es válida para las cosas, no lo es para el trato con las personas. El utilitarismo corrompe el amor. Esta situación está afectando a la familia, y por lo tanto, a la salud personal y social de nuestros países, y de no crearse soluciones reales de protección y promoción de la familia desde las macropolíticas estatales, las micropolíticas empresariales y desde la educación familiar y el sistema de instrucción formal (escuelas, universidades), va a dañar seriamente la convivencia humana y la gobernabilidad en este tercer milenio.

Hace algunos años (2004) se reunieron en la Universidad de Princeton (EEUU) 53 profesores universitarios de distintas ciencias (filosofía, historia, economía, psicología, psiquiatría, derecho y sociología) y de diferentes creencias (ateos, agnósticos, hebreos, evangelistas, católicos). Ellos investigaron cuál es la causa del crecimiento en las últimas décadas de la delincuencia, la violencia, los trastornos psicológicos, la expulsión escolar, adicciones, pobreza, apatía y suicidio de jóvenes en EEUU. Los científicos concluyeron, que la causa más profunda de esas realidades está en la falta de amor que padecen las nuevas generaciones directamente relacionada con el deterioro de la familia y el matrimonio en ese país.

En consecuencia, no basta hoy con reconocer derechos fundamentales al hombre, a la mujer, al niño, al adolescente en forma fragmentada, es decir, concibiéndolos como individuos aislados, porque este individualismo les reduce y con esta reducción se empobrece realmente el mismo reconocimiento de sus derechos fundamentales. La verdad de la persona humana, es que es un ser familiar: hijo, hija, hermano, hermana, padre, madre, cónyuge; una identidad articulada en relación con otras personas.

El valor estratégico de la familia

Siguiendo a Pedro Juan Viladrich, fundador y profesor del Instituto de Ciencias para La Familia de la Universidad de Navarra, España, cabe afirmar que el ideal de una sociedad más profundamente humana en el siglo XXI, pasa por un reconocimiento y tutela convergentes de los derechos humanos y de los derechos de la familia. En otras palabras, es necesario concebir los derechos humanos como derechos de un ser familiar y no de individuos aislados o fragmentados.

Es oportuno instalar en nuestra sociedad una reflexión profunda y una acción más concreta, en aras dedescubrir el valor estratégico de la familia como bien personal y social fundamental, digna de proteger y promover desde el gobierno pero también desde la empresa y desde las instituciones sociales en su conjunto. El reconocimiento de la familia como bien social presupone el reconocimiento de la familia como bien personal, es decir, que las personas tengan un enfoque vital hacia su familia como una realidad prioritaria en sus vidas.

Por eso el gran desafío del siglo XXI es la ecología humana, concepto acuñado por Juan Pablo II en su Encíclica “Centessimus Annus” del 1 de mayo de 1991. En sus puntos 38 y 39 el Papa expresa:

Además de la destrucción irracional del ambiente natural hay que recordar aquí la más grave aún del ambiente humano, al que, sin embargo, se está lejos de prestar la necesaria atención. Mientras nos preocupamos justamente, aunque mucho menos de lo necesario, de preservar el «habitat» natural de las diversas especies animales amenazadas de extinción,(…)nos esforzamos muy poco por salvaguardar las condiciones morales de una auténtica ecología humana”.

La primera estructura fundamental a favor de la ecología humana es la familia, en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado, y por consiguiente qué quiere decir en concreto ser una persona”.

Ecología humana: entendiendo su significado

Etimológicamente ECO significa casa y LOGOS estudio, conocimiento.Ecología es el conocimiento y cuidado de la casa. Hasta ahora se ha reducido el concepto al estudio y cuidado de la casa física para la vida humana: aire puro, agua pura, fauna, flora, ruidos, residuos. Pero además de un hábitat físico adecuado, como lo advirtió Juan Pablo II, el ser humano necesita un hábitat ecológico personal adecuado para vivir conforme con su condición: un ámbito donde sea valorado incondicionalmente, donde reciba la contención física, afectiva y espiritual básica y el sentido de pertenencia más profundo: LA FAMILIA. La ecología humana es en consecuencia, el cuidado de la persona y la familia.

 

El mejor futuro para Colombia y para los colombianos vislumbra un país integrado por familias armónicas, no por individuos en soledad o con heridas de dolor espiritual por rupturas matrimoniales y familiares.

 

Un país sano –con valores y virtudes, sin violencia ni corrupción– requiere una población sana. Una población sana una familia sana. Una familia sana matrimonios sanos. Este es uno de los grandes desafíos para Colombia y para el mundo en el siglo XXI.

 

DESTACADO

El ser humano necesita un hábitat ecológico personal adecuado para vivir conforme con su condición; un ámbito donde sea valorado incondicionalmente y encuentresu sentido de pertenencia más profundo: la familia.

 

 

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El amor es una decisión

Alberto M. Sánchez

Quien no se decide a querer para siempre, es difícil que pueda amar de veras un solo día”, nos decía Juan Pablo II a los argentinos el 8 de abril de 1987, en la homilía de la Misa por la Familia en Córdoba. Son palabras que se entroncan con las de otra gran santa del siglo XX, la Madre Teresa de Calcuta: “El amor es una decisión”.

El amor esponsal verdadero es aquel en el que un hombre y una mujer deciden amarse para siempre, dando al otro lo mejor de sí mismos. Es un amor que nace de una decisión madura y consciente, libre y gozosa, destinado a perdurar definitivamente. No es un amor que dura mientras “haya química”, mientras “haya fuego” o mientras “no se acabe la pasión”. La ecuación es inversa: porque nos amamos y hemos decidido hacerlo para toda la vida, vamos a mantener encendido ese fuego y vamos a hacerlo con los pequeños gestos cotidianos de entrega, de ternura, de respeto y de perdón.

El amor es una decisión. No es un estado de ánimo ni un simple sentimiento. No es un vínculo que se sostiene a sí mismo, como por arte de magia, hasta que algún día, por un misterioso designio, se rompe. Es, por el contrario, la causa y a la vez la manifestación de dos vidas que se hacen una, donándose mutuamente, para encontrar en el otro la plenitud de la felicidad, de cara a Dios y fructificada en hijos.

El amor esponsal no tiene fecha de vencimiento, como las latas de conserva. Por el contrario, como algunos vinos, va mejorando con el tiempo, se va haciendo más reposado, más estable, más delicado.

Todo esto es difícil de entender en esta cultura de lo provisional, donde reina el temor al compromiso y a los vínculos duraderos. Sin embargo, como enseña el Papa Francisco, el amor esponsal “… no procede del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total” (EG, Nº 66).

Cuando los novios se presentan ante el altar del Señor para administrarse recíprocamente el sacramento del matrimonio, se prometen, el uno al otro: “amarte y respetarte todos los días de mi vida”. Todos los días de toda la vida, pase lo que pase, perdonando y sirviendo, con esa empatía que lleva a que dos vidas se hagan una.

Todo los días de mi vida” parece mucho, pero cuando se ama de veras se hace muy corto.

El amor es una decisión y la fidelidad a esa decisión es lo que hace sólido al amor.   

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El amor es un desafío

Indiscutiblemente los jóvenes vivimos hoy día la era de los desafíos, nos encontramos todas las mañanas con una realidad que cuesta cada vez mas caracterizar por otra cosa, que no sea su constante cambio.

amor desafío

La mayoría de las voces que escuchamos sobre el mundo venidero tienen un áspero sonido metálico pocas veces se ocupan de la cara «suave» o humana del mañana. Más aún: se ocupan de los pasos que hemos de dar para poder alcanzar el mañana.

Lo que les sirve de lazo de unión es la estrepitosa corriente del cambio, una corriente hoy tan poderosa que derriba instituciones, trastorna nuestros valores y arranca nuestras raíces.

El cambio es el fenómeno por medio del cual el futuro invade nuestras vidas, y conviene observarlo atentamente, no sólo con las amplias perspectivas de la historia, sino desde el ventajoso punto de vista de los individuos que lo viven, lo respiran y lo experimentan.

La planificación del futuro desafía nuestros hábitos y costumbres, las capacidades que aprendimos para superar los proble-
mas que pudieran surgir a nuestro paso; de ahí que la impresión general sea que día tras día estamos en una encrucijada, hay muchos caminos orientados a diferentes direcciones y no tenemos la certeza de cual debemos tomar, vivimos una realidad liquida, como lo dice el sociólogo Polaco, Zygmunt Bauman, en una sociedad que cuenta con el atributo característico de los líquidos: la dificultad para guardar su forma fuera de algún molde que los contenga.

amar

“SOLO CUANDO SE DESCUBRE SU VERDAD, LA VERDAD DEL AMOR, SE HACE POSIBLE CREER EN ÉL. SOLO ENTONCES, EL AMOR SE CONVIERTE EN UN PRINCIPIO DE CONSTRUCCIÓN DE UNA VIDA QUE MERECE LA PENA SER VIVIDA.”

José Noriega

El problema hoy día no se queda solo en nuestra particular forma de experimentar esta liquidez, sino que ha trascendido hasta convertirse en un verdadero modus vivendi, dando la impresión de estar rodeados de personas que se han resignado a deambular por el mundo, de un lado para otro, con la sentencia a cuestas de vivir condenados para siempre en la fugacidad y la incertidumbre.

El amor que ha sido siempre una fuente de inspiración y fuerza para el corazón humano, no se ha quedado fuera de esta transformación, la fragilidad de los vínculos humanos es hoy mas evidente, las relaciones familiares, el amor de pareja, la sexualidad y la solidaridad, son presas de esta dinámica social que amenaza con diluirlas o desfragmentarlas.

De acuerdo con los últimos resultados obtenidos por el Censo de Población y Vivienda 2010, el estado de Jalisco cuenta con una población de 7,350,682 habitantes, de los cuales 2,690,517 son jóvenes, 49.1% hombres y 50.9% mujeres, un 36.6% del total de la población en el estado.

52.6% manifestaron haber tenido relaciones sexuales alguna vez, de estos, 10.3% de los jóvenes entre 12 y 17 años de edad manifiestan que ya han tenido relaciones sexuales, dato importante tomando en cuenta la poca madurez afectiva y emocional que se tiene a esa edad.

El inicio de la vida sexual de los jóvenes está condicionado por diversos factores, uno de ellos tiene que ver con la persona con quienes se inician sexualmente. El análisis por edad permite advertir que 73.4% de los jaliscienses en el grupo de 12 a los 17 años se iniciaron con su novio o novia. Y cabe destacar que los principales motivos para iniciar una relación de noviazgo son: tener a alguien a quien amar y compartirle mis sentimientos y tener a alguien que los acompañe a salir o divertirse.

En lo que respecta a los motivos para haber tenido la primera relación sexual vemos que 41.5% refirió que fue por amor, 24.2% por curiosidad, 19.1% porque así lo quiso y 15.2% porque no se controlaron.

En este punto seguro ya se preguntan ¿Pero el amor que pinta en todo esto? bueno el “amor” fue la principal razón que motivo el inicio de la vida sexual de la mayoría de los jóvenes encuestados. Siendo asi hay que realizar algunas preguntas evidentes: primero ¿Qué entendemos cuando hablamos de amor?, siendo un factor eminentemente emotivo hay que indagar también ¿Cuál es la educación afectiva que han recibido e incide en la toma de decisiones?, pues si el “amor”, es motivador de una serie de conductas, que repercute de forma directa sobre la salud emocional y el proyecto de vida de casi el 50% de la población joven, en el segundo estado mas poblado del país, es importante saber si esta asignatura es tomada en cuenta para la formación y tiene un tratamiento adecuado.

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“EL HOMBRE ESTÁ HECHO

DE TAL FORMA QUE SÓLO

LLEGA A DAR LO MEJOR

DE SÍ MISMO CUANDO AMA” 

Gustave Thibon

En lo que corresponde al apartado de conductas de riesgo, encontramos que en el uso de anticonceptivos únicamente 58.7% de los jóvenes manifiestan haberlos usado. El otro 41.3% de los jóvenes no utilizó algún método anticonceptivo durante su primera relación sexual. De estos, 9.4% fue porque su pareja no quiso, 59.7% porque no esperaban tener relaciones sexuales, 2.3% porque no querían, 8.31% porque no los conocían, 8.9% porque querían un embarazo y 11.5% por otros motivos.

Cabe destacar que la mayoría de las adolescentes menores de edad no solamente desconocen el uso de anticonceptivos, ignoran también los efectos negativos que estos pueden llegar a ocasionar por su mal uso, esto queda reflejado en el 34.4% de mujeres que declaran utilizar de forma habitual la anticoncepción de emergencia o píldora del día siguiente.

Pero es evidente que “desconocer su uso” no significa falta de acceso a ellos, por el contrario es claro que no importa la “salud” -mucho menos un proyecto vida integral- importa el consumo.

Como una consecuencia de esto la encuesta se revela que el 37.3% de los jóvenes de 12 a 17 años ha tenido por lo menos un embarazo.

Del total de jóvenes de 12 a 29 años, que ha tenido un embarazo el 43.5% mencionaron haber sido más felices con el nacimiento de su primer hijo, 9.4% señala que mejoró la relación de pareja, 24.6% dice que se llenó de responsabilidades y 22.2% mencionan que se tuvieron que casar, tuvo problemas de pareja, económicos y/o otros cambios, situación que se comprende ya que los jóvenes a esa edad no cuentan con madurez económica, ni la oportunidad de acceder a un empleo que les permita hacer frente a sus responsabilidades.

En estas condiciones es de esperar también que los jóvenes contemplen la interrupción del embarazo como una solución a sus “problemas” y la estadística nos dice que el 10% del total de las mujeres jóvenes manifestaron haber tenido cuando menos alguna vez interrupción del embarazo y de dicho universo, sólo el 9.3% contaba con servicios médicos.

Dentro de las causas por las que las jóvenes jaliscienses interrumpieron su embarazo encontramos que el 16.9% fue por anomalías cromosómicas, el 17.9% por infecciones o enfermedades de la mujer, 21% por anomalías en el útero y 44.2% se definen como “otras causas” en donde se contempla, entre otras, tabaquismo, alcoholismo, consumo de analgésicos, violencia y aborto espontáneo o inducido.

Cifra por demás alarmante pero que refleja casi en su totalidad la evidente necesidad de revisar los programas de educación sexual y salud integral, el alcance de sus objetivos y de ser posible su re-planteamiento, ya que los costos a nivel, físico y emocional para los jóvenes son muy altos.

En resumen las relaciones afectivas entre los jóvenes jaliscienses, representan una oportunidad para aprender a desarrollar habilidades afectivas que les permitan relacionarse, en pareja y con la sociedad de una manera distinta, que les otorgue la posibilidad de formar una familia y construir un futuro solido.

Pero ¿Cuáles son esas formas de relación?, dado el contexto actual de los jóvenes en México, en donde se relativiza cada vez más el desarrollo integral de la persona y se privilegia un ambiente utilitarista, competitivo y violento que sin lugar a dudas ha trastocado las formas de relacionarnos en sociedad y por ende en las relaciones afectivas.

Los datos nos indican que hemos fallado históricamente por tres cosas en los programas de educación sexual: primero porque nos hemos enfocado hacia los factores de riesgo y no hacia la conducta de riesgo. Segundo porque hemos perdido de vista la totalidad del fenómeno y hemos desarticulado las acciones. Tercero hemos quitado la responsabilidades a los jóvenes de su propia conducta sexual, pues preferimos informarles sobre los riesgos, que formarles para ser capaces de tomar decisiones inteligentes que convengan a su proyecto de vida.

Nos hemos ido acostumbrando poco a poco a desarrollarnos bajo las tendencias que marca una sociedad de consumo, que es a ratos frenética, hemos aprendido que no hay prácticamente nada que no podamos desear y luego obtener con cierta facilidad; que si después de obtener lo que se desea se encuentra algo mejor puedes desechar lo anterior y que si se descompone o deja de funcionar no hay que preocuparse de arreglarlo, al haber tantas ofertas en el mercado solo es necesario que busque otro aun mejor.

Esta dinámica de mercado ha degenerado nuestros vínculos personales al tratar a los otros como una mercancía más de la que podemos desprendernos, desechar y desconectarnos con cierta facilidad.

Los jóvenes vivimos esta realidad todos los días , nos hemos educado en la idea del “si desea algo, no tiene por que esperar”, rodeados de la tentación de tenerlo todo, de conocerlo todo, de vivirlo todo. En un entorno como este hablar de compromiso a largo plazo no parece natural, hasta podríamos decir que el compromiso esta en crisis y que el amor también ha transitando hacia la liquidez, lo que lleva a que se manifieste un quiebre en el verdadero significado del amor y la sexualidad.

Nos encontramos frente a  el hecho de que  mendigamos amor; pero rehuimos el compromiso que exige amar y esta claro que no hay nada tan importante en la vida como aprender a amar y que la felicidad del hombre depende de la calidad de su amor.

Una sexualidad plena nos enseña a ser grandes mujeres y hombres en todos los aspectos de nuestra vida, ya que constituye un encuentro verdadero entre dos personas hondamente enraizadas el una en la otra: “yo me doy por entero a ti y me abandono con confianza absoluta en quien eres, para acompañarte en el camino de quien quieres llegar a ser”.

El amor es un desafío que nos lleva a descubrir que hay alguien que nos mueve a salir de nosotros mismos y descubrir aun “otro” persona y no una mercancía, otro que es distinto pero que me complementa, y que su sola existencia lo hace bueno para mi, en este contexto la sexualidad no es un punto de partida, sino que es expresión: viene a “sellar la voluntad de unir no solo dos cuerpos sino lo que ellos son: dos personas, dos vidas, dos historias, dos destinos, en uno solo”.

Reyna Guadalupe Sánchez Moreno.

27 de septiembre de 2013.

Fuentes:

Cereti, G. (1989). Amor, amistad y matrimonio. Barcelona, España: Herder.

Juventud, I. M. (2010). Encuesta Nacional de Juventud . México, D.F., México.

Noriega, J. (2005). El destino del Eros. Madrid, España: Pelícano.

Thibon, G. (2010). Sobre el amor humanos. Madrid, España: El buey Mudo.

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de | 30 enero, 2014 · 4:23 AM

El amor sólido

El amor, un tema un poco difícil de abordar al haber tantas formas de concebirlo y expresarlo. A veces pareciera que por un momento no supiera como definirlo pues llegan a mi cabeza multitud de pensamientos, vivencias e incluso sentimientos. Me he pasado mi vida entera tratando de amar de verdad y me he dado cuenta que me ha resultado un poco difícil, creo que es porque tiendo a confundir el amor con un sentimiento tan variable como el clima, pero algo en mi interior me dice que el amor es mucho más que un simple sentimiento. De lo poco o mucho que he vivido me he dado cuenta que no se puede amar sino se es libre totalmente, al ser libre podremos mantenernos en nuestra propia elección del amor. Cuando trato de definir el amor, encuentro que este es un todo que abarca numerosas características y que en nuestra sociedad se están deformando o simplemente desapareciendo, así mismo el amor se puede expresar hacia distintas personas entre ellas la pareja, pero aun y sus variantes descubrí que el amor se debe construir sólidamente.

amor solido y liquido

El amor en la actualidad se ha vuelto líquido y ha dejado de ser sólido. Liquido porque es cambiante, toma forma donde habite, es rápido y puede destruir todo a su paso; lo anterior lo vemos en la actualidad cuando se basa el amor en meros sentimientos cambiantes y pasajeros, se reduce al egoísmo de solo buscar el propio placer por encima de la otra persona y si esta ya no lo proporciona se sigue con las siguientes , los jóvenes no son firmes en su decisión de amarse a sí mismos y a los otros; viven en vicios y en la sexualidad desordenada, los matrimonios no duran, cada quien vive sumergido en su propio mundo sin detenerse a ver qué pasa con el otro, las personas ponen como fin el conseguir dinero sacrificando la propia familia, no se dan cuenta que el dinero no puede comprar el tiempo, las familias no tiene tiempo para compartir y estar juntas, nuestra sociedad aborrece la vida y prima la cultura de la muerte: abortos, eutanasia, suicidios, vivimos en una cultura de lo fácil e inmediato si implica esfuerzo sencillamente no sirve… esto a grandes rasgos es el amor liquido.

El amor ideal por lo contrario se basa en un amor sólido. El amor solido esta compuesto por multitud de valores que son como numerosas partículas que lo mantiene cohesionado, es construido en bases firmes, permanece en su decisión de amor, nada lo doblega, es fuerte y su estado es un constante dar. El amor implica salir totalmente del egoísmo para ir al encuentro del otro, como por ejemplo dejar el egoísmo con el tiempo; tener siempre presente que el tiempo “yo lo doy no me lo quitan los otros”, lo que quiere decir que siempre debe haber tiempo para el otro, el amor es ser generoso; vivir en un desprendimiento total olvidándose de los propios intereses para darse al otro en servicio, no quedarse con nada, no guardarse los talentos, los conocimientos e incluso lo que se posee materialmente, amor es por ejemplo cuando el otro necesita mi ayuda detenerme a ayudarle no importa que tenga por hacer, cuan poco tiempo tenga, cuantas ganas tenga de hacerlo o no, el amor pone el bien de la otra persona por encima de los propios intereses, el amor no tiene vanidad; es decir me amo y amo a los demás mucho más allá de las apariencias dándole la prioridad a mi alma y al alma del otro, el amor no se engríe no se cree superior al otro, el amor es paciente; espera con tranquilidad algo que tarda, persevera por difícil que vea el panorama, el amor no tiene envidia; se alegra por el otro y busca la felicidad de los que lo rodean incluso por encima de la de sí mismo, el amor es ser feliz con lo que se tiene, no busca ningún interés, el amor no se irrita, no se enfada, le agrada la justicia, le gusta la verdad y la sinceridad. Definitivamente el amor no son caricias, besos o abrazos, eso son solo una de las tantas expresiones del amor, el amor son acciones concretas. Si tengo amor lo tengo todo, y apropiándome de las palabras del filósofo Agustín de Hipona, “ama y haz lo que quieras” porque al final todo debe confluir en el amor solido o sino carece de sentido.

Existen muchos tipos de amor; a la familia, amigos, conocidos, etc entre ellos hay uno muy especial y es el amor de pareja en matrimonio donde se puede vivir las características del amor en su totalidad. Algo importante de aclarar es que el amor nunca podrá ser hacia un objeto pues con este no se puede dar una relación que implique reciprocidad y el amor con la plenitud de sus características. Pero en este caso hablare de un amor que muchas personas lo catalogan como el amor más lindo: es el amor de la pareja. Dicen psicólogos y estudiosos en la materia que el amor hacia la pareja es el más lindo de todos, ya que tu pareja es aquel tipo de amor y vinculo que tú puedes escoger, lo cual no pasa por ejemplo con la familia; yo no escogí a mis papas y ellos no me escogieron a mí. También se dice que es el amor más lindo, porque es un perfecto complemento, esto lo vemos en la antropología misma del ser humano, el hombre es un cazador su espalda, pecho, brazos están hechos para conquistar dar sustento y bienestar, la mujer por sus caderas y senos está hecha para la feminidad, maternidad, acoger etc. precisamente sobre lo anterior cabe anotar que actualmente las mujeres les hemos quitado a los hombres la oportunidad de conquistar de ser esos cazadores que han venido siendo desde toda la historia porque si nosotras no lo exigimos así con nuestra vida ellos no verán la necesidad de elevarse para conquistarnos.

El amor de pareja normalmente para ser un amor solido debe tener sus etapas de maduración que deben ser vividas a su tiempo para así edificar sobre cimientos sólidos que ni las más fuertes tormentas puedan derrumbar. Para amar se requiere hacerlo en la totalidad de la persona y en todas las dimensiones que esta posee biológica, psicoafectiva y espiritual, todas estas áreas se deben vivir sin quedarse atascado en alguna de ellas y no trascender a las otras. La parte biológica que tiene un valor corporal, genera una atracción y su resultado es el placer en ella es como decir un me “atraes”, más adelante se tiene la parte psicoafectiva que tiene el valor de la identificación y de la complementariedad, esto a su vez genera enamoramiento y su resultado es el encanto, es como decir un “te quiero”, finalmente poseemos la parte más alta de la pirámide la cual no posee ningún otro ser vivo, esta es la parte espiritual que tiene un valor personal que genera amor y finalmente su resultado es la felicidad es como decir un “te amo”. Como se mencionó anteriormente en este escalar las dimensiones del ser humano hay etapas para construir un amor maduro y sólido. Se comienza con una simpatía, luego pasa a haber una atracción, más adelante tiene que haber un conocimiento pero este no solo debe ser de lo bueno sino también de lo malo y no basta con conocer solo los defectos sino además aceptarlos y ayudar al otro a que los mejore, a continuación sigue el noviazgo y finalmente después de haber superado todas sus etapas el amor se consume en un amor nupcial.

amor duradero

En parte de las etapas mencionadas anteriormente hay un proceso químico en nuestro cerebro donde juegan hormonas y neurotrasmisores como la feniletilamina y las endorfinas que producen un estado químico de enamoramiento pero que a los seis meses aproximadamente dejan de estar prendidas en nuestro cerebro y se vuelven a silenciar, por esto el amor no puede basarse en un sentimiento de enamoramiento ya que este pasa. Para amar se requiere ir más allá de los sentimientos volver el amor una decisión y para que sea una decisión debemos usar la razón y la voluntad. El único ser vivo que tiene razón y voluntad es el ser humano por eso este debe usarla en sus relaciones afectivas, actualmente vemos que el noviazgo en su mayoría de las veces ha perdido su razón de ser y los jóvenes pareciera se guían mas por sus instintos que por su razón, viven una relación egoísta con su pareja, volviéndola solo un objeto de placer. Se supone que el noviazgo es una etapa para conocerse, para compartir para afirmar la decisión de amar a la otra persona para siempre o para saber que en la propia libertad definitivamente no es la persona que se elige amar, es triste ver que el amor hoy se reduce al sexo, las mujeres conceden sexo a los hombres para obtener amor y los hombres ofrecen a ellas “amor (supuestamente)” para obtener sexo, pero esto es un amor liquido y egoísta pues solo quiere obtener el propio placer no importa las consecuencias, no importa si mañana cambie de novia o no, no importa si están preparados para un embarazo, una enfermedad etc, en realidad el amor no es cuanto placer obtengo de la persona sino que tanto me puedo negar a mí mismo por amor a ella, de hecho el fin de las relaciones sexuales ni siquiera es el placer por lo contrario es la entrega total y en ella la procreación y este fin claramente solo es apropiado darlo en un contexto matrimonial , es como cuando analizamos que el fin de comer es alimentarse, el fin de dormir es descansar que en medio de estas actividades este el placer es otra cosa pero este no es su fin. Por esto el amor tiene sus etapas y siempre debemos aspirar a hacer lo que nos hace mejor personas las mejores versiones de nosotros mismos. Finalmente en la etapa del matrimonio se vive en amor en su totalidad el que se ha venido tratando de describir y aspirar en este texto: un amor sólido.

El matrimonio es una entrega libre, total, fiel y fructífera (abierto al regalo de la vida). El propósito del matrimonio es la procreación, la educación de los hijos, buscar la perfección y santificación de los dos esposos, como se observa este propósito no es egoísta, los esposos no se buscan a sí mismos sino siempre el bien del otro del conyugue y de los hijos. Poéticamente hablando en el matrimonio se cede la mitad del alma para tomar la otra mitad del otro: “será mi privilegio compartir tu itinerario a donde quiera que conduce y aceptar cualquier cosa que pase en el camino”. Aunque veamos tan común que los matrimonios no duren esto no tiene por qué ser una constante en cada uno de nosotros esta hacer la diferencia y recuperar el sentido de familia que es el núcleo de la sociedad y la primera escuela donde aprendemos todo.

El amor dura cuanto tú te propongas que dure. El amor tu elijes con quien vivirlo, si lo vivirás de verdad aspirando a la felicidad, si hacerlo liquido o sólido, tú eliges cuanto y como te propondrás amarlo/a, si lo/a amas con egoísmo o generosidad, si lo/a amas en todas las dimensiones de la persona humana, en lo bueno y en lo malo y en muchas cosas más. Si me preguntaran cual creo yo que el éxito de una pareja les diría que sí es recomendable tener el gusto y agrado por el aspecto físico, es bueno hablar el mismo idioma de fe, que es muy importante tener el mismo sentido de familia y proyección pero el éxito es EL AMAR y construir un amor sólido desde el principio y así seremos felices como siempre lo andamos buscando, aunque cueste los frutos del amor son muy dulces porque el color de la felicidad es amar-i-lla (amar y ya).

Daniela Herrera González para Grupo Sólido

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“Juntos, pero separados”

“El amor después de la (fallida) convivencia. Para que el sueño de vivir juntos no se vuelva pesadilla, cada vez más parejas apuestan a las casas separadas”

“La convivencia fue muy buena, pero hace dos meses tuvimos una crisis y yo terminé dejando la casa. Dormía en lo de mis viejos, tenía todas mis cosas desparramadas en mi oficina y en la casa en común. Pero nos extrañábamos y de a poco empezamos a recomponer el vínculo. Ahora resolvimos que ella se mude a otro departamento, y estamos reintentando sin convivir.”

El caso de Pablo, un productor audiovisual de 32 años, es mucho más común de lo que parece -de hecho, tiene varias nominaciones, como Living Apart Together, en inglés, o parejas semiadosadas, según el sociólogo Zigmunt Bauman- y se enmarca en una de las tantas modalidades de llevar a cabo un vínculo: seguir en pareja luego de una convivencia que, por distintos motivos, llega a su fin. La dinámica de una pareja de años que convive puede adquirir modalidades nuevas. “Estamos apostando a empezar de cero y a noviar más, porque nos fuimos a convivir a los dos meses de conocernos”, agrega Pablo” (El amor después de la (fallida) convivencia)

Me llamó profundamente la atención la nota publicada en un reconocido diario. “Parejas semiadosadas” en palabras de Zigmunt Bauman.

Dos son los temas a reflexionar:

1) Si una pareja empieza un noviazgo y después de escasos dos meses se van a convivir, son pocas las probabilidades de que la relación resulte. Dos meses son escasos para conocer una persona: el propio temperamento, la historia personal, la familia… sólo mostrar esos tópicos llevaría al menos un año entero. Pero la velocidad en la que vivimos, la necesidad de compartir todo, inclusive la sexualidad, impone su propio imperativo categórico. “Nos queremos, estamos bien juntos, somos independientes, ¿por qué no convivir?”. Y la convivencia requiere de muchos temas que son tratados actualmente livianamente, “líquidamente”, al decir de Baumann. Si ya es algo complicada la convivencia familiar, donde padres e hijos interactúan diariamente, sobreponiéndose a las diferencias, aceptando, negociando y hasta soportándose a veces, imaginar una sana convivencia sin conocerse es casi una utopía.

El otro día escuchaba un programa de radio donde un psicólogo comentaba que el drama de las parejas actuales, era que estaban muy influenciadas por el romanticismo del cine. Porque las películas románticas de Hollywood muestran un estereotipo por demás falso: los protagonistas se conocen a primera vista, se acuestan juntos, tienen un problema fácilmente solucionado, y terminan felices viviendo juntos… Esa misma imagen es la que predomina en los jóvenes actualmente. Creen que porque se quieren, lo demás se da por añadidura, lo cual es un gran error conceptual, por lo menos, acerca de lo que es el amor. Esta banalidad, esta liviandad con la que se encara la vida en pareja da por resultado relaciones inestables, caprichosas y egoístas, lo que me lleva al segundo punto para reflexionar.

2) Si se comienza con una base tan endeble, por lógica, ante los primeros síntomas de que el amor de un color rosa se torna poco a poco en uno más oscuro, la pareja va a optar por caminos que “no aten tanto”.

El desafío considero, es enorme, ya que cuando uno opta por el casamiento se parte de una base más sólida en la cual hay un acuerdo mutuo no sólo de convivencia, sino también del compartir. Pero el casamiento requiere de muchos condimentos que la convivencia, por no ser un vínculo obligatorio, no. El régimen que se suele establecer en las parejas convivientes es más flexible dado que se parte de un esquema donde la unión no es tan sólida como lo es en el marco matrimonial, básicamente porque las promesas matrimoniales implican, en teoría, un para siempre.

La prueba está en que, llegado el caso de que el vínculo se empiece a disolver, se contempla la opción de “juntos, pero separados”. Y esto, considero implica un “te quiero, pero no estoy dispuesto a renunciar a mí mismo para entregarme a esta relación”. Teniendo como resultado evidente, parejas cuyas uniones son tremendamente frágiles lo cual genera a la larga un desmoronamiento de la solidaridad en una sociedad cada vez más individualizada, donde hombre y mujer dejan de complementarse para ser individuos independientes uno del otro, donde cada uno busca su éxito personal sin tener en cuenta el proyecto común, donde el planteo inicial se da en el marco de una evaluación sobre costos y beneficios que traerá aparejado dicha convivencia o separación.

El problema radica en que, hoy por hoy se busca una felicidad inmediata sin demasiado sufrimiento, relaciones efímeras que no impliquen exigencias y tengan el menor costo posible. De esta manera, no sería indispensable la etapa del noviazgo como el tiempo en el que dos personas se inician en un mutuo conocimiento para una entrega primero emocional y luego física. El compromiso es vacío y fácilmente substituible ya que la entrega no fue plena, ya que evidentemente, no hubo un compromiso serio y contundente donde las partes apuesten a compartir sus vidas.

La consecuencias más serias se constituirían en torno al concepto de familia.

Muchas parejas deciden formalizar su unión en el momento que deciden tener hijos para darles un marco más ¿formal?. Y después ¿qué? ¿Qué garantías hay de que alguno de los sujetos implicados decida resignar parte de su vida a la crianza de un hijo? Y, por otro lado, si vivieran en casas separadas claramente la llegada de un hijo cambiaría esta situación, por lo tanto las pautas de juego en este contexto, cambiarían drásticamente. De ahí que la misma sociedad, bajo este nuevo paradigma se vea a la larga seriamente afectada.

Erich Fromm afirma que amar es un arte y, por lo tanto es necesario incorporar determinadas técnicas para adentrarse en este mundo. El amor no es sólo “pasarla bien”, “divertirme”, sino que implica una entrega mutua la que muchas veces no sólo se torna difícil, sino que hay que “soportar” al otro.

Ningún vínculo firme se sostiene en la “liquidez”. En el fondo, si una pareja después de dos meses de concerse decide convivir, todo resultará como un problema de matemática: cuando se comienza, el error es chico, pero a medida que seguimos el mismo ejercicio sin corregir el error, el mismo se vuelve cada vez más grande hasta que se hace insostenible el ejercicio.

Quizás lo que no esté faltando como sociedad es más solidez, más conciencia de que el otro es otro, pero que yo soy mejor con el otro. Si disolvemos los vínculos de esa manera, no hay forma de eludir la banalidad.

Sin paciencia, sin humildad y sin compasión la sociedad va a terminar deshumanizándose. Lo importante es cultivar entonces vínculos que sean quizás “menos románticos” y más realistas, más anclados en el ser que en el sentir, sin desmerecerse mutuamente.

Magdalena Sturla

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¿Amar con la Cosmo?

Nuestra sociedad actual presenta una gran ventaja con respecto a las generaciones pasadas en lo concerniente a relaciones de amor humano: por un lado, tenemos mayor libertad de elección de pareja. Nadie nos obliga a entablar una relación, cada uno elige libremente con quién estar, con quién casarse. Por otro lado, hay una gran conciencia de igualdad de jerarquía entre quienes conforman la pareja: el hombre y la mujer se ubican en el mismo plano. Esto representa un enorme avance que, puesto a nuestro favor, puede resultar en familias sólidamente conformadas. Sin embargo, vemos a nuestro alrededor permanentes fracasos de relaciones y matrimonios. ¿Por qué, si elegimos con absoluta libertad? Evidentemente, algo está fallando.

Por tal motivo, considero muy acertada la reflexión de Erich Fromm acerca del amor: no nos preguntamos qué es amar, no resulta difícil amar, no es el punto de debate. El problema del amor parece pasar por otro lado. “Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor.”1 La pregunta fundamental en torno al tema del amor no será ya ¿cómo amo? sino ¿cómo hago para que el otro me ame, para resultarle atractiva? Y, muchas veces, esto no implica únicamente mostrar “mi mejor versión”, sino que puede implicar “inventar un nuevo yo” para que el otro “me consuma” (como quien consume un combo en McDonalds’ o un jean de Levis). En este punto, la autenticidad personal se derrumba ante los arquetipos, la moda, las pautas sociales establecidas, los comportamientos estándar. Hay que ser como la mayoría es, hay comportarse como el resto espera que nos comportemos. Así es como nos encontramos, por ejemplo, con numerosos programas y revistas de mujeres, conteniendo infinidad de informes, artículos y tests que brindan a las mujeres estrategias útiles para sus relaciones de pareja. Estrategias útiles, en la mayoría de los casos, para hacer que el otro me quiera. Podemos citar como ejemplo la revista Cosmopolitan, que en su última edición publicó el artículo El levante en las redes, cuyo planteo central es la siguiente cuestión: “¿Querés seducir en Twitter o en Facebook a alguien que te gusta? Entonces, tenés que conocer las nuevas reglas del coqueteo digital.”2 Allí se proponen consejos como el siguiente: “Te mandó el mensaje que tanto esperabas (…)Lo ideal es que dejes pasar entre 40 minutos y una hora antes de responder. Se supone que sos una chica ocupada.” O también: “Si él te manda un SMS, respondé brevemente. Para una pregunta del estilo “¿Qué tal tu día?”, una buena respuesta es: “¡Muy productivo!”. No lo aburras con un mensaje larguísimo, lleno de detalles innecesarios.” Dicho en otras palabras: si querés que el otro te quiera, aparentá. ¡El mismo artículo lo dice!: “Tu objetivo es mostrarte interesante. Entonces, publicá cosas relevantes.” Así es como, siguiendo estos consejos, la mujer va a conseguir una pareja que la quiera. Demasiado fácil, demasiado simple, demasiado falso…

La idea que se encierra detrás de este tipo de notas es que lo fundamental es conquistar al otro, y si para eso tengo que armar una pantalla irreal, la invento. ¿Y cómo hago para amar después? Eso no importa, eso saldrá solo, lo importante es ser amada…

Quizás debamos replantearnos este tema. Amar no es tarea fácil, no se da de un día para el otro, no es automático. Amar implica trabajo cotidiano, perseverancia en el tiempo y, fundamentalmente, elección libre. Si bien en un primer momento el otro nos conmueve y nuestra persona vive esto pasivamente (es decir, no hace nada para sentirse atraído, simplemente le sucede), el amor no es solamente eso. El amor trasciende la barrera de la primera atracción y el enamoramiento para convertirse en un acto plenamente libre que involucra todas las dimensiones de la persona: “La llamada a la persona, para que implique su presencia en el amor primario, es una convocatoria a que lo haga como tal persona, es decir, según su naturaleza de espíritu personal, de ser este irrepetible y único sujeto espiritual que hay en cada amador, capaz de trascender la experiencia de lo efímero y su angustia.”3 Solo es posible una entrega de esta magnitud desde la autenticidad, desde la sinceridad del propio yo y desde el conocimiento del yo auténtico del otro. Las pantallas y estereotipos, los “tips” de la Cosmo, necesariamente deben ser dejados de lado ya que, en cuanto falsificadores de la propia personalidad, bloquean el encuentro íntimo con el otro. Probablemente aquí se encuentre el punto de apoyo del amor sólido, en aquello que el Dr. Cristián Conen denomina “actitud personalista” (contraria a la “actitud utilitarista”), que, entre otras cosas, nos llama a reconocernos como seres únicos, con una identidad irrepetible. Así podremos amar en la verdad, captando la manera individual y única en la que el otro se siente querido.

Tal vez debamos olvidar la actitud egoísta del “cómo ser amado” (actitud “Cosmo style”) y empezar a preguntarnos cómo hacemos, como personas, para amar a otra persona.

luli coll

Lucila Coll

Profesora de Filosofía

1 Erich Fromm, El arte de amar, p. 4.

2 http://www.cosmo.com.ar/2013/09/el-levante-en-las-redes/

3 Pedro-Juan Viladrich, El Amor Conyugal entre la Vida y la Muerte II, p. 462.

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Revolución Sexual, erotismo y wrecking balls

Las consecuencias de la revolución sexual pueden verse por doquier en nuestra vida cotidiana: desde la opinión de las personas que nos rodean hasta lo que los medios de comunicación intentan transmitirnos. Basta prender el televisor o abrir una página de internet para encontrarnos con imágenes eróticas, imágenes de homosexualidad, mujeres desnudas, bailes sexuales… Videos pornográficos circulan como moneda corriente en grupos de WhatsApp… Nos acostumbramos a esto; el bombardeo es habitual, pero, ¿es normal? ¿De dónde proviene esta característica de nuestros tiempos?

internet

Quisiera detenerme particularmente en un caso de imágenes de excesivo erotismo de los últimos días. Recientemente, la joven cantante Miley Cyrus lanzó el videoclip de su nueva canción Wrecking Ball1. En el video, la artista se presenta completamente desnuda, sentada sobre una bola de demolición, haciendo movimientos “sexy” y, según mi opinión, de alto contenido erótico. Este video es un simple caso particular de lo que abunda en nuestra cultura actual: un llamado constante a la exaltación del sexo. Y no es la primera estrella pop que realiza este tipo de presentaciones: es más bien la tendencia que prevalece. Podrían nombrarse más ejemplos, como Britney Spears o Christina Aguilera. Empiezan siendo inocentes cantantes teen, admiradas por niñas, preadolescentes y adolescentes, para luego convertirse en sex symbols, en mujeres altamente provocadoras, que desafían límites constantemente. Parece ser una competencia por ver quién se anima a más, quién sale con menos ropa, quién es más provocadora, quién hace lo más “raro” en público (como cuando Madonna y Britney Spears se besaron en una entrega de premios hace ya diez años). Y lo que es más grave, aun habiendo adquirido estas nuevas características, siguen siendo admiradas por niñas, adolescentes y jóvenes.

cirus

Ahora bien, ¿de dónde proceden este tipo de manifestaciones? ¿Qué es lo que impulsa esta actitud de rebeldía y falta de pudor?

Claramente, estamos viviendo las consecuencias del movimiento de revolución sexual de los años ´60 y ´70. Motivada principalmente por la búsqueda de ruptura, de liberación y de quiebre con las pautas establecidas, la revolución sexual nos ha dejado ya sin ninguna pauta, sin límites, sin parámetros. O más bien, nos ha dejado una única pauta: libertad absoluta. Por tal motivo, en nuestra cultura actual, “el género —ya no la sexualidad— se elige y la obscenidad se festeja; el acto sexual corresponde sólo a la libertad y el matrimonio se define por la sentimentalidad y el erotismo; la familia es una institución opresora y la prole un límite a la autonomía.”2

Dentro de esta liberación, incluimos especialmente la de la mujer. Por eso, la mujer de hoy puede mostrarse como quiera, hacer lo que quiera, ya no está más sometida a lo que la sociedad le diga, a lo que el hombre le diga, a lo que nadie le diga. ¡La mujer se liberó! Entonces, si quiere filmar un videoclip desnuda, lo hace, porque no hay nada ni nadie que se lo prohíba. Todo lo contrario: la misma sociedad la impulsa (¿u obliga?) a eso.

Con referencia a esto último, cabría preguntarse: ¿estamos ante una real liberación? ¿Se puede hablar de verdadera libertad? ¿No nos habremos convertido en esclavos del sexo, de la manifestación obscena, de la falta de privacidad? ¿No seremos ya esclavos de la misma revolución sexual? ¿No será Miley Cyrus esclava del mandato “cuanto más rebelde, mejor”? La mujer luchó y lucha por sus derechos, pero portando un arma de doble filo que parece dejarla presa de su propia liberación. Sus derechos se convirtieron en obligaciones, en mandatos ineludibles que, en mi opinión, no hacen más que infravalorarla.

Aquí aparece, según mi punto de vista, una interesante inconsistencia entre las ideas feministas que subyacen a nuestra cultura y ciertos intereses que permanecen detrás. Por un lado, como fue recién mencionado, luego de la revolución sexual la mujer aparece como liberada, absoluta dueña de sí, protagonista. Rechaza cualquier tipo de sometimiento, especialmente el sometimiento por parte del hombre. Como bien lo explica Simone de Beauvoir, la mujer no quiere ser más lo Otro para un absoluto masculino que la domina.3 La mujer quiere decidir, desarrollarse profesionalmente, ser autónoma. Una de las consecuencias es, entonces, la erotización, la separación del sexo y la vida familiar, la sola búsqueda de placer. Ahora bien, por otro lado, detrás de esta erotización, también se esconden intereses masculinos: la mujer sigue siendo su objeto sexual; quizás ahora más liberado, más público, con menos pudor, pero objeto sexual al fin. ¿Acaso no sigue siendo la mujer una gran víctima del sometimiento masculino, de la complacencia de sus deseos y de su consumo? Esto se mantiene así desde el primer lanzamiento de la revista Playboy en los años ´50: la aparente liberación lleva solapada la más denigrante cosificación de la mujer.

Familia

Considero que es fundamental encontrar un equilibrio entre la absoluta liberación y el absoluto sometimiento. Y este equilibrio será encontrado principalmente a partir de una correcta interpretación de la dignidad humana y la libertad. Es válida la postura de la revolución sexual y la segunda ola del feminismo en cuanto ponen sobre la mesa profundas desigualdades y abusos que sufría la mujer. Mujeres y hombres comparten la naturaleza humana y, como consecuencia, comparten su dignidad. Ambos son merecedores de derechos. Ambos pueden desarrollarse profesionalmente, laboralmente. Ahora bien, esto no significa que todas las características de la mujer sean una construcción del hombre que intenta someterla. El reconocimiento de la dignidad de la mujer y de sus derechos no puede implicar una emancipación absoluta de todo lo que es natural a ella, de su posición dentro de la familia, de su rol de madre. La liberación no puede ser, además, ausencia de pudor, ausencia de intimidad, ausencia de límite. Reconocer los derechos de la mujer no implica necesariamente la negación del límite, de la naturaleza, sino más bien una correcta lectura de ella, una mirada despierta ante lo que la realidad nos dice. Sólo desde allí surgirá el verdadero obrar libre, el que nos permitirá desarrollar lo propio a través de una adecuada visión integral de lo que es la persona. En cuanto sigamos convirtiendo a las mujeres en objetos sexuales de compra-venta, en cuanto sigamos permitiendo que nuestra sociedad produzca figuras como Miley Cyrus, no habremos alcanzado una real revolución que conduzca hacia la plenitud, sino más bien un movimiento regresivo, autodestructivo de la propia libertad y de los valores más profundos, que parecen quedar escondidos debajo de revistas Playboy y destruidos por wrecking balls.

luli coll

Lucila Coll

Profesora de Filosofía

1http://www.youtube.com/watch?v=My2FRPA3Gf8

2 Ibarzábal, Ignacio, La revolución sexual en los EE.UU., p. 1.

3 Cfr. Simon de Beauvoir, El segundo sexo, p. 4.

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“No me creo todo lo que dice la novela”, ¿hasta donde?

Las estadísticas no son todo. No reflejan “la” verdad absoluta, ni nada por el estilo. Tampoco explican como es cada persona particularmente. Pero si tienen algo para decir, especialmente, sobre como influencia el entorno en nuestra vida. 

Les dejo un artículo sobre como cambia nuestra manera de pensar la sexualidad luego de ver un programa de televisión. 

Da mucho para pensar. Probablemente la primera vez que lo vemos no cambia nada, pero repitiéndolo nuestras percepciones cambian. ¿Somos concientes y responsables de ello?

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Estudio: cómo impactó “Solamente vos” en la vida real

Un estudio realizado por la Fundación Huésped y Unicef demostró el alto impacto de la televisión en las actitudes vinculadas a la salud sexual y reproductiva. Con 702 casos y trabajando sobre un episodio de Solamente vos, la ficción más vista de 2013, el resultado fue sorprendente en la reacción tanto en varones como mujeres.

El episodio emitido el 10 de junio se presentó el inicio sexual del personaje Daniela (Lali Espósito), en el que se incluyeron situaciones y diálogos tendientes a remarcar la incorporación del preservativo, el rol de la mujer en la proposición y provisión del mismo, así como el rol de los adultos (Adrián Suar y Natalia Oreiro) en el inicio sexual de los adolescentes. “Si bien suele mencionarse la influencia de la TV no sólo en la construcción de imaginarios sino también en la determinación de prácticas, este estudio proporciona datos concretos que demuestran la importancia de este medio. Al mismo tiempo, comprueba que estos temas pueden tratarse en uno de los programas más vistos de la tevé sin interrumpir la trama, el tono o el rating”, destacó Leandro Cahn, director de Comunicación de Fundación Huésped.

El proceso se realizó con un cuestionario semiestructurado con preguntas abiertas y cerradas a dos muestras “espejo” de televidentes, con idéntica cantidad de casos finales (351) y con la misma distribución por sexo y edad en ambas muestras. La primera parte fue presentada antes de la emisión del episodio y la segunda después de emitido.

“El 43,5 por ciento de los encuestados mencionó a la TV como principal fuente de información sobre salud sexual y reproductiva (anticoncepción, embarazos, Sida y enfermedades de transmisión sexual). La gran mayoría de los entrevistados considera que es importante (76,1% muy importante y 17,5% algo importante) que en la TV se aborden tramas vinculadas al tema. En su mayoría (72%), opinan que es insuficiente la frecuencia con que se abordan estas problemáticas”, detalla el informe.

María José Ravalli, responsable de comunicación de Unicef Argentina, aseguró que “los resultados muestran que la introducción de estos temas contribuyen a modificar percepciones sobre el rol de una mujer en la proposición y provisión de preservativos al momento del inicio sexual, al mismo tiempo que contribuyen derribar estereotipos asociados a las adolescentes y desnaturalizar asociaciones negativas en relación a su estilo de vida”.

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