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“Juntos, pero separados”

“El amor después de la (fallida) convivencia. Para que el sueño de vivir juntos no se vuelva pesadilla, cada vez más parejas apuestan a las casas separadas”

“La convivencia fue muy buena, pero hace dos meses tuvimos una crisis y yo terminé dejando la casa. Dormía en lo de mis viejos, tenía todas mis cosas desparramadas en mi oficina y en la casa en común. Pero nos extrañábamos y de a poco empezamos a recomponer el vínculo. Ahora resolvimos que ella se mude a otro departamento, y estamos reintentando sin convivir.”

El caso de Pablo, un productor audiovisual de 32 años, es mucho más común de lo que parece -de hecho, tiene varias nominaciones, como Living Apart Together, en inglés, o parejas semiadosadas, según el sociólogo Zigmunt Bauman- y se enmarca en una de las tantas modalidades de llevar a cabo un vínculo: seguir en pareja luego de una convivencia que, por distintos motivos, llega a su fin. La dinámica de una pareja de años que convive puede adquirir modalidades nuevas. “Estamos apostando a empezar de cero y a noviar más, porque nos fuimos a convivir a los dos meses de conocernos”, agrega Pablo” (El amor después de la (fallida) convivencia)

Me llamó profundamente la atención la nota publicada en un reconocido diario. “Parejas semiadosadas” en palabras de Zigmunt Bauman.

Dos son los temas a reflexionar:

1) Si una pareja empieza un noviazgo y después de escasos dos meses se van a convivir, son pocas las probabilidades de que la relación resulte. Dos meses son escasos para conocer una persona: el propio temperamento, la historia personal, la familia… sólo mostrar esos tópicos llevaría al menos un año entero. Pero la velocidad en la que vivimos, la necesidad de compartir todo, inclusive la sexualidad, impone su propio imperativo categórico. “Nos queremos, estamos bien juntos, somos independientes, ¿por qué no convivir?”. Y la convivencia requiere de muchos temas que son tratados actualmente livianamente, “líquidamente”, al decir de Baumann. Si ya es algo complicada la convivencia familiar, donde padres e hijos interactúan diariamente, sobreponiéndose a las diferencias, aceptando, negociando y hasta soportándose a veces, imaginar una sana convivencia sin conocerse es casi una utopía.

El otro día escuchaba un programa de radio donde un psicólogo comentaba que el drama de las parejas actuales, era que estaban muy influenciadas por el romanticismo del cine. Porque las películas románticas de Hollywood muestran un estereotipo por demás falso: los protagonistas se conocen a primera vista, se acuestan juntos, tienen un problema fácilmente solucionado, y terminan felices viviendo juntos… Esa misma imagen es la que predomina en los jóvenes actualmente. Creen que porque se quieren, lo demás se da por añadidura, lo cual es un gran error conceptual, por lo menos, acerca de lo que es el amor. Esta banalidad, esta liviandad con la que se encara la vida en pareja da por resultado relaciones inestables, caprichosas y egoístas, lo que me lleva al segundo punto para reflexionar.

2) Si se comienza con una base tan endeble, por lógica, ante los primeros síntomas de que el amor de un color rosa se torna poco a poco en uno más oscuro, la pareja va a optar por caminos que “no aten tanto”.

El desafío considero, es enorme, ya que cuando uno opta por el casamiento se parte de una base más sólida en la cual hay un acuerdo mutuo no sólo de convivencia, sino también del compartir. Pero el casamiento requiere de muchos condimentos que la convivencia, por no ser un vínculo obligatorio, no. El régimen que se suele establecer en las parejas convivientes es más flexible dado que se parte de un esquema donde la unión no es tan sólida como lo es en el marco matrimonial, básicamente porque las promesas matrimoniales implican, en teoría, un para siempre.

La prueba está en que, llegado el caso de que el vínculo se empiece a disolver, se contempla la opción de “juntos, pero separados”. Y esto, considero implica un “te quiero, pero no estoy dispuesto a renunciar a mí mismo para entregarme a esta relación”. Teniendo como resultado evidente, parejas cuyas uniones son tremendamente frágiles lo cual genera a la larga un desmoronamiento de la solidaridad en una sociedad cada vez más individualizada, donde hombre y mujer dejan de complementarse para ser individuos independientes uno del otro, donde cada uno busca su éxito personal sin tener en cuenta el proyecto común, donde el planteo inicial se da en el marco de una evaluación sobre costos y beneficios que traerá aparejado dicha convivencia o separación.

El problema radica en que, hoy por hoy se busca una felicidad inmediata sin demasiado sufrimiento, relaciones efímeras que no impliquen exigencias y tengan el menor costo posible. De esta manera, no sería indispensable la etapa del noviazgo como el tiempo en el que dos personas se inician en un mutuo conocimiento para una entrega primero emocional y luego física. El compromiso es vacío y fácilmente substituible ya que la entrega no fue plena, ya que evidentemente, no hubo un compromiso serio y contundente donde las partes apuesten a compartir sus vidas.

La consecuencias más serias se constituirían en torno al concepto de familia.

Muchas parejas deciden formalizar su unión en el momento que deciden tener hijos para darles un marco más ¿formal?. Y después ¿qué? ¿Qué garantías hay de que alguno de los sujetos implicados decida resignar parte de su vida a la crianza de un hijo? Y, por otro lado, si vivieran en casas separadas claramente la llegada de un hijo cambiaría esta situación, por lo tanto las pautas de juego en este contexto, cambiarían drásticamente. De ahí que la misma sociedad, bajo este nuevo paradigma se vea a la larga seriamente afectada.

Erich Fromm afirma que amar es un arte y, por lo tanto es necesario incorporar determinadas técnicas para adentrarse en este mundo. El amor no es sólo “pasarla bien”, “divertirme”, sino que implica una entrega mutua la que muchas veces no sólo se torna difícil, sino que hay que “soportar” al otro.

Ningún vínculo firme se sostiene en la “liquidez”. En el fondo, si una pareja después de dos meses de concerse decide convivir, todo resultará como un problema de matemática: cuando se comienza, el error es chico, pero a medida que seguimos el mismo ejercicio sin corregir el error, el mismo se vuelve cada vez más grande hasta que se hace insostenible el ejercicio.

Quizás lo que no esté faltando como sociedad es más solidez, más conciencia de que el otro es otro, pero que yo soy mejor con el otro. Si disolvemos los vínculos de esa manera, no hay forma de eludir la banalidad.

Sin paciencia, sin humildad y sin compasión la sociedad va a terminar deshumanizándose. Lo importante es cultivar entonces vínculos que sean quizás “menos románticos” y más realistas, más anclados en el ser que en el sentir, sin desmerecerse mutuamente.

Magdalena Sturla

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¿Amar con la Cosmo?

Nuestra sociedad actual presenta una gran ventaja con respecto a las generaciones pasadas en lo concerniente a relaciones de amor humano: por un lado, tenemos mayor libertad de elección de pareja. Nadie nos obliga a entablar una relación, cada uno elige libremente con quién estar, con quién casarse. Por otro lado, hay una gran conciencia de igualdad de jerarquía entre quienes conforman la pareja: el hombre y la mujer se ubican en el mismo plano. Esto representa un enorme avance que, puesto a nuestro favor, puede resultar en familias sólidamente conformadas. Sin embargo, vemos a nuestro alrededor permanentes fracasos de relaciones y matrimonios. ¿Por qué, si elegimos con absoluta libertad? Evidentemente, algo está fallando.

Por tal motivo, considero muy acertada la reflexión de Erich Fromm acerca del amor: no nos preguntamos qué es amar, no resulta difícil amar, no es el punto de debate. El problema del amor parece pasar por otro lado. “Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor.”1 La pregunta fundamental en torno al tema del amor no será ya ¿cómo amo? sino ¿cómo hago para que el otro me ame, para resultarle atractiva? Y, muchas veces, esto no implica únicamente mostrar “mi mejor versión”, sino que puede implicar “inventar un nuevo yo” para que el otro “me consuma” (como quien consume un combo en McDonalds’ o un jean de Levis). En este punto, la autenticidad personal se derrumba ante los arquetipos, la moda, las pautas sociales establecidas, los comportamientos estándar. Hay que ser como la mayoría es, hay comportarse como el resto espera que nos comportemos. Así es como nos encontramos, por ejemplo, con numerosos programas y revistas de mujeres, conteniendo infinidad de informes, artículos y tests que brindan a las mujeres estrategias útiles para sus relaciones de pareja. Estrategias útiles, en la mayoría de los casos, para hacer que el otro me quiera. Podemos citar como ejemplo la revista Cosmopolitan, que en su última edición publicó el artículo El levante en las redes, cuyo planteo central es la siguiente cuestión: “¿Querés seducir en Twitter o en Facebook a alguien que te gusta? Entonces, tenés que conocer las nuevas reglas del coqueteo digital.”2 Allí se proponen consejos como el siguiente: “Te mandó el mensaje que tanto esperabas (…)Lo ideal es que dejes pasar entre 40 minutos y una hora antes de responder. Se supone que sos una chica ocupada.” O también: “Si él te manda un SMS, respondé brevemente. Para una pregunta del estilo “¿Qué tal tu día?”, una buena respuesta es: “¡Muy productivo!”. No lo aburras con un mensaje larguísimo, lleno de detalles innecesarios.” Dicho en otras palabras: si querés que el otro te quiera, aparentá. ¡El mismo artículo lo dice!: “Tu objetivo es mostrarte interesante. Entonces, publicá cosas relevantes.” Así es como, siguiendo estos consejos, la mujer va a conseguir una pareja que la quiera. Demasiado fácil, demasiado simple, demasiado falso…

La idea que se encierra detrás de este tipo de notas es que lo fundamental es conquistar al otro, y si para eso tengo que armar una pantalla irreal, la invento. ¿Y cómo hago para amar después? Eso no importa, eso saldrá solo, lo importante es ser amada…

Quizás debamos replantearnos este tema. Amar no es tarea fácil, no se da de un día para el otro, no es automático. Amar implica trabajo cotidiano, perseverancia en el tiempo y, fundamentalmente, elección libre. Si bien en un primer momento el otro nos conmueve y nuestra persona vive esto pasivamente (es decir, no hace nada para sentirse atraído, simplemente le sucede), el amor no es solamente eso. El amor trasciende la barrera de la primera atracción y el enamoramiento para convertirse en un acto plenamente libre que involucra todas las dimensiones de la persona: “La llamada a la persona, para que implique su presencia en el amor primario, es una convocatoria a que lo haga como tal persona, es decir, según su naturaleza de espíritu personal, de ser este irrepetible y único sujeto espiritual que hay en cada amador, capaz de trascender la experiencia de lo efímero y su angustia.”3 Solo es posible una entrega de esta magnitud desde la autenticidad, desde la sinceridad del propio yo y desde el conocimiento del yo auténtico del otro. Las pantallas y estereotipos, los “tips” de la Cosmo, necesariamente deben ser dejados de lado ya que, en cuanto falsificadores de la propia personalidad, bloquean el encuentro íntimo con el otro. Probablemente aquí se encuentre el punto de apoyo del amor sólido, en aquello que el Dr. Cristián Conen denomina “actitud personalista” (contraria a la “actitud utilitarista”), que, entre otras cosas, nos llama a reconocernos como seres únicos, con una identidad irrepetible. Así podremos amar en la verdad, captando la manera individual y única en la que el otro se siente querido.

Tal vez debamos olvidar la actitud egoísta del “cómo ser amado” (actitud “Cosmo style”) y empezar a preguntarnos cómo hacemos, como personas, para amar a otra persona.

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Lucila Coll

Profesora de Filosofía

1 Erich Fromm, El arte de amar, p. 4.

2 http://www.cosmo.com.ar/2013/09/el-levante-en-las-redes/

3 Pedro-Juan Viladrich, El Amor Conyugal entre la Vida y la Muerte II, p. 462.

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Revolución Sexual, erotismo y wrecking balls

Las consecuencias de la revolución sexual pueden verse por doquier en nuestra vida cotidiana: desde la opinión de las personas que nos rodean hasta lo que los medios de comunicación intentan transmitirnos. Basta prender el televisor o abrir una página de internet para encontrarnos con imágenes eróticas, imágenes de homosexualidad, mujeres desnudas, bailes sexuales… Videos pornográficos circulan como moneda corriente en grupos de WhatsApp… Nos acostumbramos a esto; el bombardeo es habitual, pero, ¿es normal? ¿De dónde proviene esta característica de nuestros tiempos?

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Quisiera detenerme particularmente en un caso de imágenes de excesivo erotismo de los últimos días. Recientemente, la joven cantante Miley Cyrus lanzó el videoclip de su nueva canción Wrecking Ball1. En el video, la artista se presenta completamente desnuda, sentada sobre una bola de demolición, haciendo movimientos “sexy” y, según mi opinión, de alto contenido erótico. Este video es un simple caso particular de lo que abunda en nuestra cultura actual: un llamado constante a la exaltación del sexo. Y no es la primera estrella pop que realiza este tipo de presentaciones: es más bien la tendencia que prevalece. Podrían nombrarse más ejemplos, como Britney Spears o Christina Aguilera. Empiezan siendo inocentes cantantes teen, admiradas por niñas, preadolescentes y adolescentes, para luego convertirse en sex symbols, en mujeres altamente provocadoras, que desafían límites constantemente. Parece ser una competencia por ver quién se anima a más, quién sale con menos ropa, quién es más provocadora, quién hace lo más “raro” en público (como cuando Madonna y Britney Spears se besaron en una entrega de premios hace ya diez años). Y lo que es más grave, aun habiendo adquirido estas nuevas características, siguen siendo admiradas por niñas, adolescentes y jóvenes.

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Ahora bien, ¿de dónde proceden este tipo de manifestaciones? ¿Qué es lo que impulsa esta actitud de rebeldía y falta de pudor?

Claramente, estamos viviendo las consecuencias del movimiento de revolución sexual de los años ´60 y ´70. Motivada principalmente por la búsqueda de ruptura, de liberación y de quiebre con las pautas establecidas, la revolución sexual nos ha dejado ya sin ninguna pauta, sin límites, sin parámetros. O más bien, nos ha dejado una única pauta: libertad absoluta. Por tal motivo, en nuestra cultura actual, “el género —ya no la sexualidad— se elige y la obscenidad se festeja; el acto sexual corresponde sólo a la libertad y el matrimonio se define por la sentimentalidad y el erotismo; la familia es una institución opresora y la prole un límite a la autonomía.”2

Dentro de esta liberación, incluimos especialmente la de la mujer. Por eso, la mujer de hoy puede mostrarse como quiera, hacer lo que quiera, ya no está más sometida a lo que la sociedad le diga, a lo que el hombre le diga, a lo que nadie le diga. ¡La mujer se liberó! Entonces, si quiere filmar un videoclip desnuda, lo hace, porque no hay nada ni nadie que se lo prohíba. Todo lo contrario: la misma sociedad la impulsa (¿u obliga?) a eso.

Con referencia a esto último, cabría preguntarse: ¿estamos ante una real liberación? ¿Se puede hablar de verdadera libertad? ¿No nos habremos convertido en esclavos del sexo, de la manifestación obscena, de la falta de privacidad? ¿No seremos ya esclavos de la misma revolución sexual? ¿No será Miley Cyrus esclava del mandato “cuanto más rebelde, mejor”? La mujer luchó y lucha por sus derechos, pero portando un arma de doble filo que parece dejarla presa de su propia liberación. Sus derechos se convirtieron en obligaciones, en mandatos ineludibles que, en mi opinión, no hacen más que infravalorarla.

Aquí aparece, según mi punto de vista, una interesante inconsistencia entre las ideas feministas que subyacen a nuestra cultura y ciertos intereses que permanecen detrás. Por un lado, como fue recién mencionado, luego de la revolución sexual la mujer aparece como liberada, absoluta dueña de sí, protagonista. Rechaza cualquier tipo de sometimiento, especialmente el sometimiento por parte del hombre. Como bien lo explica Simone de Beauvoir, la mujer no quiere ser más lo Otro para un absoluto masculino que la domina.3 La mujer quiere decidir, desarrollarse profesionalmente, ser autónoma. Una de las consecuencias es, entonces, la erotización, la separación del sexo y la vida familiar, la sola búsqueda de placer. Ahora bien, por otro lado, detrás de esta erotización, también se esconden intereses masculinos: la mujer sigue siendo su objeto sexual; quizás ahora más liberado, más público, con menos pudor, pero objeto sexual al fin. ¿Acaso no sigue siendo la mujer una gran víctima del sometimiento masculino, de la complacencia de sus deseos y de su consumo? Esto se mantiene así desde el primer lanzamiento de la revista Playboy en los años ´50: la aparente liberación lleva solapada la más denigrante cosificación de la mujer.

Familia

Considero que es fundamental encontrar un equilibrio entre la absoluta liberación y el absoluto sometimiento. Y este equilibrio será encontrado principalmente a partir de una correcta interpretación de la dignidad humana y la libertad. Es válida la postura de la revolución sexual y la segunda ola del feminismo en cuanto ponen sobre la mesa profundas desigualdades y abusos que sufría la mujer. Mujeres y hombres comparten la naturaleza humana y, como consecuencia, comparten su dignidad. Ambos son merecedores de derechos. Ambos pueden desarrollarse profesionalmente, laboralmente. Ahora bien, esto no significa que todas las características de la mujer sean una construcción del hombre que intenta someterla. El reconocimiento de la dignidad de la mujer y de sus derechos no puede implicar una emancipación absoluta de todo lo que es natural a ella, de su posición dentro de la familia, de su rol de madre. La liberación no puede ser, además, ausencia de pudor, ausencia de intimidad, ausencia de límite. Reconocer los derechos de la mujer no implica necesariamente la negación del límite, de la naturaleza, sino más bien una correcta lectura de ella, una mirada despierta ante lo que la realidad nos dice. Sólo desde allí surgirá el verdadero obrar libre, el que nos permitirá desarrollar lo propio a través de una adecuada visión integral de lo que es la persona. En cuanto sigamos convirtiendo a las mujeres en objetos sexuales de compra-venta, en cuanto sigamos permitiendo que nuestra sociedad produzca figuras como Miley Cyrus, no habremos alcanzado una real revolución que conduzca hacia la plenitud, sino más bien un movimiento regresivo, autodestructivo de la propia libertad y de los valores más profundos, que parecen quedar escondidos debajo de revistas Playboy y destruidos por wrecking balls.

luli coll

Lucila Coll

Profesora de Filosofía

1http://www.youtube.com/watch?v=My2FRPA3Gf8

2 Ibarzábal, Ignacio, La revolución sexual en los EE.UU., p. 1.

3 Cfr. Simon de Beauvoir, El segundo sexo, p. 4.

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“No me creo todo lo que dice la novela”, ¿hasta donde?

Las estadísticas no son todo. No reflejan “la” verdad absoluta, ni nada por el estilo. Tampoco explican como es cada persona particularmente. Pero si tienen algo para decir, especialmente, sobre como influencia el entorno en nuestra vida. 

Les dejo un artículo sobre como cambia nuestra manera de pensar la sexualidad luego de ver un programa de televisión. 

Da mucho para pensar. Probablemente la primera vez que lo vemos no cambia nada, pero repitiéndolo nuestras percepciones cambian. ¿Somos concientes y responsables de ello?

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Estudio: cómo impactó “Solamente vos” en la vida real

Un estudio realizado por la Fundación Huésped y Unicef demostró el alto impacto de la televisión en las actitudes vinculadas a la salud sexual y reproductiva. Con 702 casos y trabajando sobre un episodio de Solamente vos, la ficción más vista de 2013, el resultado fue sorprendente en la reacción tanto en varones como mujeres.

El episodio emitido el 10 de junio se presentó el inicio sexual del personaje Daniela (Lali Espósito), en el que se incluyeron situaciones y diálogos tendientes a remarcar la incorporación del preservativo, el rol de la mujer en la proposición y provisión del mismo, así como el rol de los adultos (Adrián Suar y Natalia Oreiro) en el inicio sexual de los adolescentes. “Si bien suele mencionarse la influencia de la TV no sólo en la construcción de imaginarios sino también en la determinación de prácticas, este estudio proporciona datos concretos que demuestran la importancia de este medio. Al mismo tiempo, comprueba que estos temas pueden tratarse en uno de los programas más vistos de la tevé sin interrumpir la trama, el tono o el rating”, destacó Leandro Cahn, director de Comunicación de Fundación Huésped.

El proceso se realizó con un cuestionario semiestructurado con preguntas abiertas y cerradas a dos muestras “espejo” de televidentes, con idéntica cantidad de casos finales (351) y con la misma distribución por sexo y edad en ambas muestras. La primera parte fue presentada antes de la emisión del episodio y la segunda después de emitido.

“El 43,5 por ciento de los encuestados mencionó a la TV como principal fuente de información sobre salud sexual y reproductiva (anticoncepción, embarazos, Sida y enfermedades de transmisión sexual). La gran mayoría de los entrevistados considera que es importante (76,1% muy importante y 17,5% algo importante) que en la TV se aborden tramas vinculadas al tema. En su mayoría (72%), opinan que es insuficiente la frecuencia con que se abordan estas problemáticas”, detalla el informe.

María José Ravalli, responsable de comunicación de Unicef Argentina, aseguró que “los resultados muestran que la introducción de estos temas contribuyen a modificar percepciones sobre el rol de una mujer en la proposición y provisión de preservativos al momento del inicio sexual, al mismo tiempo que contribuyen derribar estereotipos asociados a las adolescentes y desnaturalizar asociaciones negativas en relación a su estilo de vida”.

Continúa… http://vos.lavoz.com.ar/como-impacta-ficcion-televisiva-vida-real

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La contrucción del AMOR

Que contraposición tan clara se plantea sobre la necesidad de APRENDER a AMAR, frente a la vivencia de muchos jóvenes, y no tan jóvenes, que cree que el AMOR cuanto más espontáneo más genuino. La construcción del AMOR se podría comparar a la construcción de una casa.
Por más “ganas” que tengamos en construir tenemos que tomarnos un tiempo para planificar que queremos hacer, con qué recursos contamos y cuáles son las características que tendrá. Es más, no podemos pensar en esta casa, más aún si la pensamos como un hogar, deteniéndonos en este presente, la planificación está abierta a los cambios que se puedan producir en el futuro. Tal vez, no hagamos más que una habitación pero tenemos que dejar proyectada la posibilidad de construir nuevas habitaciones en el futuro.
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En la pareja, esta etapa de planificación sería el noviazgo. Precisamente, el noviazgo es la etapa de verificación de la posibilidad real de vivir en unión con la persona de la que uno se ha enamorado. Proyectar como compartir la vida y está abierta a la posibilidad de incluir a futuros hijos en esta planificación.
En esta etapa y, más aún, en la construcción de un matrimonio, será necesario construir cimientos sólidos y con materiales nobles. Sin cimientos la construcción caerá rápidamente frente a los primeros conflictos e inclemencias que aparezcan. Con los cimientos sólidos, las tormentas solo dejarán daños menores y serán oportunidades de superarse. Supone, tiempo y esfuerzo durante la construcción para luego disfrutar de sus comodidades.
Dentro de esta analogía posible, precisamente como ha cambiado la construcción de casas, ha cambiado la construcción de las parejas. Antes la construcción implicaba todos estos elementos, pero hoy, por el contrario, la construcción de una vivienda es rápida, fácil, sin esfuerzo. No necesariamente perdura en el tiempo y frente a determinadas situaciones difíciles termina destruyéndose.
En muchos casos, las parejas se sorprenden a sí misma transformada en una familia, con la aparición de hijos, en las cuales no hay vínculos significativos, sino simples relaciones circunstanciales. La conformación de esta pareja no ha tenido un proceso previo de consolidación de los cimientos en donde se apoye la nueva familia.
El vínculo que establecen un hombre y una mujer en la construcción del AMOR sólido no se compara a ningún otro. Tiene que ser una elección libre, un acto de entrega total y una aceptación del otro. Eric From plantea:“El amor es una actividad, no un afecto pasivo; es un ‘estar continuado’, no un ‘súbito arranque’”. Por lo tanto, el amor no consiste en una entrega ciega, inmediata y sin planificación.
Por el contrario, en esta planificación, la condición indispensable del amor maduro es la reciprocidad. Si el amor no es mutuo, no madura. La confianza, la sinceridad y el respeto son frutos de la reciprocidad. Ésta implica que el amor que uno entrega no tiene restricciones y supone saber que el otro responde con la misma entrega. Si se comienza a poner condiciones, el amor no madura. Por lo tanto, es necesario construir un AMOR sólido, y para ello es necesario tiempo y esfuerzo.
Si queremos reconstruir nuestra sociedad, no habrá tarea más fructífera que la de trabajar en alentar a nuestros jóvenes para que construyan matrimonios sólidos, con posibilidades concretas de construir una comunión entre ellos, que permita alcanzar una comunidad con la llegada de los hijos. Construir MATRIMONIOS sólidos, será la mejor manera de construir una SOCIEDAD más sólida.

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Poné primera

La forma en que se relacionan hombres y mujeres ha cambiado. Es un hecho. Lo que sí es opinable es si este cambio ha sido positivo, o si ha deteriorado la manera en que nos vinculamos unos con otros. Muchos creen que el rol de la mujer ha sido elevado a su lugar correspondiente, dado que las mujeres podemos estudiar, trabajar, vivir solas, viajar y, por sobre todo, elegir. Pero muchos otros no terminamos de convencernos. Los roles se confunden, se ve mucha angustia y soledad entre los jóvenes, ya no hay códigos aceptados. Todo vale pero, en esta postura que idolatra al relativismo, nada tiene sentido. No realmente.

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Una cosa que me llama la atención es la pérdida de la seducción. No me refiero al impostor con que hemos reemplazado el coqueteo, una sinécdoque en la cual la mujer ha perdido, gracias a sus propias actitudes, su carácter de persona. Y así pasa a ser una simple suma de partes: ojos, cabello, pechos, piernas. Detrás del absoluto ostentar del cuerpo –irónico, en un mundo que rinde pleitesía al relativismo– la persona se desdibuja.

El ser persona es el encuentro con el otro, un encuentro verdadero que reivindica nuestro carácter personal. Creados, por amor, a imagen y semejanza de Dios, nuestra plenitud se da en el vínculo de amor con los demás. Y, de todos los vínculos personales, el del amor comienza por la seducción. Dios es un misterio que nos atrae, nos enamora, un enigma que queremos desentrañar, aunque seamos conscientes de nuestra finitud. En suma, Dios nos seduce para que nos acerquemos a Él, y para que lo amemos.

Aquí es donde la seducción, verdadera y profundamente entendida, juega su rol. Nos permite replicar el misterio divino, buscando conocer al otro motivados por la persona que hay detrás de las miradas, las sonrisas, las palabras. Ya no son las partes las que tienen preponderancia sobre el todo. Los gestos aislados, en sí, son estériles si el objetivo no es el encuentro personal con el otro. Ahora lo que importa es otro cuya dignidad no puede ser cuantificada ni calificada.

¿Cómo se hace, en un mundo como el de hoy, para vivir este tipo de seducción? Los consejos, bienintencionados o no, son siempre los mismos. “Poné primera”, te dice una amiga. “Si no sos vos, es otra”. Como si el encuentro con el otro, el vínculo que hace eco en la Trinidad divina, fuera una competencia. Quién da más, quién muestra más, quién devela más rápidamente su propio misterio personal. Nos transformamos en partes, que exponemos desvergonzadamente, y olvidamos que es el misterio el que nos lleva a descubrir al otro, y es el descubrimiento del otro el que nos enamora.

Flor Bazet, Lic. en Economía

florfbazet@gmail.com

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Francisco en la JMJ y el amor sólido

Flyer online 2

A la vuelta del viaje me topé con mucha confusión en los medios sobre lo que Francisco había dicho. Por eso en los siguientes párrafos me tomo la licencia de extraer lo que dijo sobre los temas que nos movilizan desde Grupo Sólido para resaltar, y desarrollar algunas cuestiones.

En el viaje de vuelta los periodistas le preguntaron sobre la comunión de los divorciados y vueltos a casar cosa que armó revuelo sobre el tema de la indisolubilidad del matrimonio, y ésta fue su respuesta:

“Creo -dijo- que este sea el momento de la misericordia. Los divorciados pueden acceder a los sacramentos. El problema atañe a los que han celebrado una segunda unión, que no pueden recibir la comunión. Pero, aquí abro un paréntesis, los ortodoxos tienen una praxis diferente. Siguen la teología de la economía, como la llaman y dan una segunda posibilidad; lo permiten. 

Pero creo que este problema, cierro el paréntesis, se debe estudiar en el cuadro de la pastoral matrimonial. Uno de los temas de consultar con el Consejo de cardenales con el que nos reuniremos en octubre es cómo proseguir en la pastoral matrimonial. También estuvo conmigo hace unos días el Secretario del Sínodo de los Obispos, para el tema del próximo sínodo y hablando, hemos visto este tema antropológico: cómo ayuda la fe a la planificación de la persona, de la familia y llegar a la pastoral matrimonial. Estamos en camino hacia una pastoral matrimonial más profunda. Es un problema de muchos.

Veamos un poco de qué se trata este paréntesis de la teología de la economía:

La teología de la economía o el principio de la economía, es un principio de la ética ortodoxa por el cual sostienen que frente a una situación irremediable que no se reconoce como buena ni como querida y luego de un período de reparación apropiado se la puede volver tolerable en miras a un bien mayor.

Pongo algunas citas que lo explican mejor:

“Teología de la economía: Se aplica el principio de la “economía” cuando por necesidad o para el mayor bien de alguien o de toda la Iglesia, con la competencia debida y bajo ciertas condiciones, se permite la derogación del rigor, temporalmente o de manera permanente, a condición de que se mantengan sin alteración la piedad y la pureza del dogma”

San Cirilo de Alejandría lo explica así: “Como los marineros, cuando están en alta mar durante la estación de invierno y encontrándose en peligro de naufragar, prefieren echar al agua cuanto llevan consigo a cambio de salvar la vida de las personas; también nosotros, cuando no es posible cumplir en forma exacta la norma, dejamos de lado algunas cosas para no ir a la ruina con todo”

Teofilatto di Bulgaria dice: “si alguno hace algo según el espíritu de la “economía” no es porque lo considere plenamente bueno, sino porque en aquel momento es necesario”.

Evidentemente abrió una puerta muy interesante de investigación e invitó a trabajar seriamente en las pastorales matrimoniales. Pero también queda claro que de ninguna manera el Papa está tendiendo a considerar al matrimonio como disoluble, por el contrario, esto es lo que les dijo a los jóvenes voluntarios sobre este tema:

“Hay quien dice que hoy el matrimonio está “pasado de moda”; ¿Está fuera de moda?, en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es “disfrutar” el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, “para siempre”, porque no se sabe lo que pasará mañana. Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a “ir contracorriente”.

Hay otro gran tema que dio mucho que hablar a la prensa y son las declaraciones de Francisco sobre los homosexuales. En la misma entrevista que dio en el viaje de vuelta le preguntaron y respondió lo siguiente:

Periodista-¿Y el lobby gay?

Francisco- Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me encontré con ninguno que me dé el carnet de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy linda esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby.

Copio a continuación los puntos del catecismo de la iglesia católica que menciona Francisco para poder contextualizar como él quiere su respuesta:

“La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cfGn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana. (CIC, 2357- 2359)”

Luego le preguntaron:

Periodista -La sociedad brasileña ha cambiado, los jóvenes han cambiado. Usted no ha hablado sobre el aborto ni sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Brasil se ha aprobado una ley que amplía el derecho al aborto y otra que contempla los matrimonios entre personas del mismo sexo. ¿Por qué no ha hablado sobre eso?

Francisco -La Iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hablé sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la Iglesia tiene una doctrina clara. No era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos. Además los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la Iglesia.

Periodista -¿Pero cuál es su postura en esos temas?

Francisco -La de la Iglesia, soy hijo de la Iglesia.

Para ilustrar cuál es la doctrina de la iglesia en el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo cito a continuación una carta escrita por cierto Cardenal Primado de la Argentina con motivo de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo que se iba a votar próximamente:

“El pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia.
Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo. Aquí está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papa, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones.”

Card. Jorge Mario Bergoglio sj, Arzobispo de Buenos Aires

Para terminar, concluyo poniendo una cita que a mi modo de ver resume el mensaje que Francisco nos dejó en la JMJ y que ilumina todos los aspectos de nuestra vida y especialmente los relacionados con cómo vivimos el amor:

“… cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella —algo de comer, un lugar en nuestra casa, nuestro tiempo-  no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos.”


Jaime Martin Grondona

Director Académico de Grupo Sólido

En los siguientes links podrán encontrar las fuentes a las que me refiero:

Todo lo dicho por Francisco en el viaje a Brasil: http://www.vatican.va/holy_father/francesco/travels/2013/papa-francesco-gmg-rio-de-janeiro-2013_sp.htm

Principio de la economía ortodoxo: http://books.google.com.ar/books?id=gOCz-fa54GEC&pg=PA2&lpg=PA2&dq=Botero,+Silvio;+Teolog%C3%ADa+Ecum%C3%A9nica+de+la+Pareja&source=bl&ots=qW0Krxvgtv&sig=cNbn-m3avvfRiqDsd0_YtM5ue-s&hl=es-419&sa=X&ei=u_8DUourDqWUiQK3sYDIDQ&ved=0CDcQ6AEwAQ#v=onepage&q=Botero%2C%20Silvio%3B%20Teolog%C3%ADa%20Ecum%C3%A9nica%20de%20la%20Pareja&f=false

Catecismo de la Iglesia Católica: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

Carta con motivo del matrimonio entre personas del mismo sexo del Cad. Bergoglio: http://wwwcaballerosdemaria.blogspot.com.ar/2013/03/carta-del-cardenal-bergoglio-las.html

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Familia y Pobreza

En estos tiempos en que tantos argentinos están situados por debajo de la línea de pobreza, es importante detenerse a considerar de qué modo las situaciones de crisis afectan y debilitan a la familia como unidad social primaria y como espacio en el que se desarrollan positivamente la estabilidad emocional y la formación moral de las personas.

La familia ha sido revalorizada últimamente en el mundo no sólo por el rol fundamental que cumple en el plano de la contención afectiva sino también porque desempeña funciones de vital importancia para el conjunto de la sociedad. Las estadísticas demuestran con abrumadora elocuencia, en efecto, que el núcleo familiar es el ámbito en el que los niños y los adolescentes desarrollan su creatividad personal y adquieren los hábitos mínimos indispensables para el resguardo de su salud.

Encuestas de alcance internacional han verificado, por ejemplo, que el 50% del rendimiento de los menores en los ámbitos escolares guarda una estrecha relación con el grado de dedicación y de seguimiento de los padres respecto de la marcha de sus estudios y también con la mayor o menor solidez de sus lazos de pertenencia al grupo familiar.

Por otra parte, la familia es valorada hoy como la principal estructura de prevención del delito. Encuestas e investigaciones que se han realizado en diferentes países revelan la existencia de una estrecha relación entre el fenómeno de la criminalidad y la tendencia a la desintegración de la familia.

Estas consideraciones cobran especial importancia en el estado actual de las sociedades latinoamericanas, en las cuales el fenómeno de la pobreza amenaza con socavar severamente las bases morales y económicas de la estructura familiar. Los estudios que se han hecho recientemente en la región muestran que el deterioro incide de manera muy directa, por ejemplo, en el aumento del número de madres adolescentes, un mal que conspira contra la consolidación del núcleo familiar como unidad social estable.

A ello hay que sumar el crecimiento correlativo de un antiguo problema cultural y social: la violencia doméstica. En países como Colombia y Perú hay cifras desalentadoras en ese sentido: más del 40% de las mujeres sufre agresiones físicas en el el marco de la relación conyugal. En la Argentina, informaciones diversas -entre otras, las que se recogen en los hospitales- dan cuenta de un incremento sostenido de la violencia intrafamiliar. Son formas de degradación que se acentúan con las crisis económicas y que atentan contra la esencia de la institución familiar.

Por supuesto, la única alternativa a la violencia es, en muchos casos, la desarticulación completa de la familia, producida por la imposibilidad de sus integrantes de mantener, en el actual contexto de desocupación y creciente marginalidad, un proyecto de vida compartido.

Es oportuno recordar que en una reveladora encuesta realizada no hace mucho por Gallup, el ciento por ciento de los entrevistados afirmó que la familia ocupa el lugar más importante de su vida, por encima de los temas vinculados con el trabajo o de otros aspectos más o menos satisfactorios de la existencia.

Sin embargo, en las actuales condiciones socioeconómicas es cada vez mayor el número de jóvenes que no tienen la oportunidad de constituir una familia estable. En los sectores más castigados por la pobreza, las familias tienden a desarticularse y es fácil prever que los hijos de esas familias desechas tendrán en el futuro graves dificultades para completar sus estudios, para conseguir un empleo y, a su turno, para fundar una nueva familia. Se crea, así, un círculo vicioso regresivo y destructor.

Para luchar contra ese círculo perverso es necesario instrumentar políticas que remuevan las causas estructurales de la pobreza y del desempleo. Entre esas políticas no pueden faltar las que apunten al fortalecimiento del núcleo familiar básico. Es imprescindible alentar el nacimiento de nuevas familias en los sectores sociales más desprotegidos, proporcionando coberturas integrales de salud en el área de la atención clínico-maternal y generando las condiciones para que disminuyan los patéticos índices actuales de mortalidad por falta de asistencia médica.

Hacen falta acciones enérgicas tendientes a reducir drásticamenmte los índices de deserción escolar -significativamente elevados en los sectores más pobres- y, sobre todo, es indispensable multiplicar las iniciativas públicas y privadas que lleven alivio a las familias más afectadas. A lo que cabe esperar del sector público hay que sumar lo mucho que aporta la sociedad civil desde los espacios abiertos por los impulsos de solidaridad y fraternidad. No se debe caer más en el error de invertir los roles: la misión de las ONG no es controlar al poder público -como más de una vez se ha pretendido- sino hacer, realizar, ejecutar. La fuerza de las ONG reside en su capacidad para pasar ellas mismas al terreno de los hechos.

Es cierto que la crisis golpea a todos los sectores y también al propio Estado. Pero no siempre el problema que afronta la sociedad tiene que ver con la falta de recursos. A veces, lo que se necesita es una adecuada fijación de prioridades y un eficaz gerenciamiento de las políticas sociales. Los argentinos -y, por supuesto, los demás pueblos de la región- debemos avanzar con la mayor celeridad posible en esa dirección.

Nota del Editor del Diario La Nación

05.03.2003

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Emotiva foto de novia en la tumba de su papá se convierte en viral

Camino a la iglesia, una novia hizo un cambio de ruta para estar un momento en la tumba de su papá, fallecido hace un año y medio. La fotógrafa que retrataba su boda, hizo una foto que ha recorrido Internet.

Aún de duelo por haber perdido a su padre y no tenerlo en el día más feliz de su vida, una novia que iba camino a la iglesia para casarse hizo una parada en el cementerio de su ciudad para estar un momento junto a la tumba de su padre.

Fue cuando ocurrió un conmovedor momento que la fotógrafa contratada para documentar la boda, que iba con la novia en el automóvil, registró con su cámara. La foto, que luego ella misma compartió en las redes sociales,  se convirtió en un emocionante viral que ha cautivado en Internet.

La novia se llama Paige Eding, una joven de 23 años de edad, que el 7 de junio se casó en Michigan.  Su padre, un entrenador de fútbol  escolar de 45 años, murió hace un año y medio.

Cuando Paige llegó a la tumba de su papá, se sentó en pasto sin importarle su vestido blanco y con su mano y frente tocó la lápida en un sobrecogedor momento personal.

Su familia contempló la escena a varios metros de distancia.

Kari Wieringa, la fotógrafa, también se sintió conmovida con lo que veía y pensó que sería un recuerdo que Paige querría tener, porque ella misma había perdido a su madre a los 7 años y podía identificarse con lo que la joven estaba sintiendo.

Según la misma Wieringa relató, con lágrimas cayendo por sus mejillas, se acercó y tomó una foto.

 Con el permiso de la novia y la familia, semanas después la fotógrafa compartió  la imagen en su Facebook.  “Quería compartirla porque fue un momento muy conmovedor, y es el tipo de imagen que me gusta tomar”.

En pocos días la foto llegó a ser vista por 7 mil personas.

“Llamé a Paige y le pregunté si quería que bajara la foto… Es un momento tan personal… Me sentí muy protectora de ella”, dijo la fotógrafa al Huffington Post.

 La novia le dijo que mantuviera su foto en Facebook.

 Hasta el pasado fin de semana la fotografía ya había sido vista por 20 millones de personas, y la fotógrafa ha recibido una avalancha de comentarios y correos electrónicos de personas conmovidas con la foto.

Mark Winia, padre de Paige y sus tres hermanas,  era chef y entrenador de un equipo escolar de fútbol femenino, muy querido por la comunidad de Zeeland, en Michigan, donde vivía.

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“Nunca será tu trabajo mantenerlo interesado”: Carta de padre a hija conmueve a redes sociales

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