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Francisco en la JMJ y el amor sólido

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A la vuelta del viaje me topé con mucha confusión en los medios sobre lo que Francisco había dicho. Por eso en los siguientes párrafos me tomo la licencia de extraer lo que dijo sobre los temas que nos movilizan desde Grupo Sólido para resaltar, y desarrollar algunas cuestiones.

En el viaje de vuelta los periodistas le preguntaron sobre la comunión de los divorciados y vueltos a casar cosa que armó revuelo sobre el tema de la indisolubilidad del matrimonio, y ésta fue su respuesta:

“Creo -dijo- que este sea el momento de la misericordia. Los divorciados pueden acceder a los sacramentos. El problema atañe a los que han celebrado una segunda unión, que no pueden recibir la comunión. Pero, aquí abro un paréntesis, los ortodoxos tienen una praxis diferente. Siguen la teología de la economía, como la llaman y dan una segunda posibilidad; lo permiten. 

Pero creo que este problema, cierro el paréntesis, se debe estudiar en el cuadro de la pastoral matrimonial. Uno de los temas de consultar con el Consejo de cardenales con el que nos reuniremos en octubre es cómo proseguir en la pastoral matrimonial. También estuvo conmigo hace unos días el Secretario del Sínodo de los Obispos, para el tema del próximo sínodo y hablando, hemos visto este tema antropológico: cómo ayuda la fe a la planificación de la persona, de la familia y llegar a la pastoral matrimonial. Estamos en camino hacia una pastoral matrimonial más profunda. Es un problema de muchos.

Veamos un poco de qué se trata este paréntesis de la teología de la economía:

La teología de la economía o el principio de la economía, es un principio de la ética ortodoxa por el cual sostienen que frente a una situación irremediable que no se reconoce como buena ni como querida y luego de un período de reparación apropiado se la puede volver tolerable en miras a un bien mayor.

Pongo algunas citas que lo explican mejor:

“Teología de la economía: Se aplica el principio de la “economía” cuando por necesidad o para el mayor bien de alguien o de toda la Iglesia, con la competencia debida y bajo ciertas condiciones, se permite la derogación del rigor, temporalmente o de manera permanente, a condición de que se mantengan sin alteración la piedad y la pureza del dogma”

San Cirilo de Alejandría lo explica así: “Como los marineros, cuando están en alta mar durante la estación de invierno y encontrándose en peligro de naufragar, prefieren echar al agua cuanto llevan consigo a cambio de salvar la vida de las personas; también nosotros, cuando no es posible cumplir en forma exacta la norma, dejamos de lado algunas cosas para no ir a la ruina con todo”

Teofilatto di Bulgaria dice: “si alguno hace algo según el espíritu de la “economía” no es porque lo considere plenamente bueno, sino porque en aquel momento es necesario”.

Evidentemente abrió una puerta muy interesante de investigación e invitó a trabajar seriamente en las pastorales matrimoniales. Pero también queda claro que de ninguna manera el Papa está tendiendo a considerar al matrimonio como disoluble, por el contrario, esto es lo que les dijo a los jóvenes voluntarios sobre este tema:

“Hay quien dice que hoy el matrimonio está “pasado de moda”; ¿Está fuera de moda?, en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es “disfrutar” el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, “para siempre”, porque no se sabe lo que pasará mañana. Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a “ir contracorriente”.

Hay otro gran tema que dio mucho que hablar a la prensa y son las declaraciones de Francisco sobre los homosexuales. En la misma entrevista que dio en el viaje de vuelta le preguntaron y respondió lo siguiente:

Periodista-¿Y el lobby gay?

Francisco- Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me encontré con ninguno que me dé el carnet de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy linda esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby.

Copio a continuación los puntos del catecismo de la iglesia católica que menciona Francisco para poder contextualizar como él quiere su respuesta:

“La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cfGn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana. (CIC, 2357- 2359)”

Luego le preguntaron:

Periodista -La sociedad brasileña ha cambiado, los jóvenes han cambiado. Usted no ha hablado sobre el aborto ni sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Brasil se ha aprobado una ley que amplía el derecho al aborto y otra que contempla los matrimonios entre personas del mismo sexo. ¿Por qué no ha hablado sobre eso?

Francisco -La Iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hablé sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la Iglesia tiene una doctrina clara. No era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos. Además los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la Iglesia.

Periodista -¿Pero cuál es su postura en esos temas?

Francisco -La de la Iglesia, soy hijo de la Iglesia.

Para ilustrar cuál es la doctrina de la iglesia en el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo cito a continuación una carta escrita por cierto Cardenal Primado de la Argentina con motivo de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo que se iba a votar próximamente:

“El pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia.
Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo. Aquí está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papa, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones.”

Card. Jorge Mario Bergoglio sj, Arzobispo de Buenos Aires

Para terminar, concluyo poniendo una cita que a mi modo de ver resume el mensaje que Francisco nos dejó en la JMJ y que ilumina todos los aspectos de nuestra vida y especialmente los relacionados con cómo vivimos el amor:

“… cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella —algo de comer, un lugar en nuestra casa, nuestro tiempo-  no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos.”


Jaime Martin Grondona

Director Académico de Grupo Sólido

En los siguientes links podrán encontrar las fuentes a las que me refiero:

Todo lo dicho por Francisco en el viaje a Brasil: http://www.vatican.va/holy_father/francesco/travels/2013/papa-francesco-gmg-rio-de-janeiro-2013_sp.htm

Principio de la economía ortodoxo: http://books.google.com.ar/books?id=gOCz-fa54GEC&pg=PA2&lpg=PA2&dq=Botero,+Silvio;+Teolog%C3%ADa+Ecum%C3%A9nica+de+la+Pareja&source=bl&ots=qW0Krxvgtv&sig=cNbn-m3avvfRiqDsd0_YtM5ue-s&hl=es-419&sa=X&ei=u_8DUourDqWUiQK3sYDIDQ&ved=0CDcQ6AEwAQ#v=onepage&q=Botero%2C%20Silvio%3B%20Teolog%C3%ADa%20Ecum%C3%A9nica%20de%20la%20Pareja&f=false

Catecismo de la Iglesia Católica: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

Carta con motivo del matrimonio entre personas del mismo sexo del Cad. Bergoglio: http://wwwcaballerosdemaria.blogspot.com.ar/2013/03/carta-del-cardenal-bergoglio-las.html

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Los 5 lenguajes del amor

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El Dr. Gary Chapman es un reconocido consejero matrimonial, y director de seminarios sobre el matrimonio. “Los 5 lenguajes del amor”, es uno de los títulos más populares de Chapman, encabezando diversas listas de bestsellers, al vender más de siete millones de copias. Chapman ha estado directamente involucrado en la orientación familiar durante más de 35 años. 

¿Qué te inspiró a escribir un libro sobre este tema?

Durante mis primeros años aconsejando matrimonios era obvio para mí que las parejas no se entendían mutuamente cuando uno decía: “Siento que él / ella no me ama.” Y el otro respondía: “Yo no sé qué más para hacer. Trato de demostrarle constantemente mi amor.” Escuché este patrón una y otra vez. Así que revisé 12 años de las notas que había tomado de las parejas de consejería y me pregunté: ¿Cuando alguien dice “siento que mi esposo no me ama”, ¿qué quiere? ¿De qué se está quejando? Sus respuestas cayeron en 5 categorías. Yo las llamé más tarde los 5 lenguajes del amor. Sigue leyendo

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La sexualidad humanizada según Viktor Frankl

El hombre se realiza a sí mismo en la medida en que se trasciende: al servicio de una causa o en el amor a otra persona. El hombre sólo es plenamente él mismo cuando se pasa por alto y se olvida de sí. El primer aspecto de esta auto trascendencia es la búsqueda y alcance de un sentido. Pero actualmente podemos observar la constante frustración a la que está sometido este deseo de sentido: vemos cómo nace el “vacío existencial”.

En este vacío existencial prolifera la libido sexual. Y sólo de este modo se puede explicar la inflación sexual que se ha producido en nuestro tiempo. Como toda inflación, incluida la del mercado de dinero, conduce a una devaluación. La sexualidad se va desvalorizando en el curso de la inflación sexual a medida que se deshumaniza.

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Hombres y mujeres, al rojo vivo

Las diferencias entre un hombre y una mujer son -como mínimo- tan tenaces y exasperantes que prácticamente no se pueden soportar, a menos que haya una atmósfera de exagerada ternura y de mutuo interés. Para ponerlo metafóricamente, los dos sexos son como duros pedazos de hierro: si deben ser soldados juntos, deberá hacerse mientras ambos estén al rojo vivo.

Cada mujer tiene que descubrir que su marido es una bestia egoísta, porque cada hombre es una bestia egoísta para los estándares de una mujer. Pero ella deberá descubrir a la bestia mientras ambos aún están en el cuento de “La Bella y la Bestia”.

Cada hombre tiene que descubrir que su mujer es una histérica, es decir, sensible hasta el punto de la locura, porque todas las mujeres están locas para el estándar masculino. Pero dejemos que descubra que ella está loca mientras su locura sea más digna de consideración que la cordura de cualquier otro.


Gilbert Keith Chesterton

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de | 21 mayo, 2013 · 10:30 PM

“Algunas consideraciones sobre el matrimonio en el Proyecto de Reforma del Código Civil”

Al Estado debería interesarle profundamente la regulación del matrimonio, ya que matrimonios sólidos, duraderos y fecundos son los que proporcionan estabilidad para la contención y formación de las nuevas generaciones.

Sin perjuicio de ello, por las modificaciones que contempla el Proyecto de Reforma del Código Civil, pareciera ser que lo que se propicia es todo lo contrario.

Así, del análisis del texto de dicho Proyecto podemos advertir los siguientes cambios en materia de matrimonio:

  1. Nos encontramos con una intencional omisión respecto al sexo: nada se dice sobre hombre o mujer, todo es igual o lo mismo.
  2. El proyecto suprime el deber jurídico de fidelidad. Aparece solamente un frágil deber moral que por tanto no puede ser exigido jurídicamente. Ello vaticina la duración de un matrimonio en un día o una noche. Se torna efímero cualquier pensamiento relacionado con un matrimonio que permanezca en el tiempo. Y en orden a reafirmar ese aspecto, el proyecto establece puntualmente que es nula la renuncia de cualquiera de los cónyuges a la facultad de pedir el divorcio y que el pacto o cláusula que restrinja esa facultad de solicitarlo se tiene por no escrita.
  3. Desaparece para los cónyuges el deber de cohabitación y con ello, necesariamente, la fijación de un domicilio conyugal.  Se facilita, de este modo, el terreno a quien no quiere cohabitar, en desmedro del otro que sí quiere hacerlo.
  4. Mientras que el actual texto del Código Civil contempla el régimen de la separación personal, que no disuelve el vínculo matrimonial, el proyecto de reforma lo extermina. De esta manera, frente a cualquier “complicación” entre los esposos, la única opción será el divorcio, sin permitir a los cónyuges una solución menos drástica, radical y definitiva. Se elimina la culpa como causal del divorcio, no existen más el adulterio, las tentativas de asesinato, la instigación a cometer delitos, las injurias graves, el abandono voluntario y malicioso, y no importan tampoco los intentos de reconciliación. Se sancionaría, por tanto, el llamado “divorcio express”. El matrimonio lejos de ser una institución se asemeja a un mero contrato.
  5. El divorcio que propugna el texto reformado elimina el requisito del tiempo de espera entre los cónyuges, optando directamente por legislar desde el principio a favor de las rupturas matrimoniales, y no por el fomento del vínculo familiar.

De lo expuesto, podemos concluir que a través del Proyecto de Reforma del Código Civil el matrimonio perdería sus elementos configurantes:

a)      Indisolubilidad (no se puede tener vínculo indisoluble)

b)      Estabilidad (divorcio express)

c)      Finalidad procreativa (no exigible en caso de personas del mismo sexo)

d)      Finalidad unitiva (no se exige cohabitación)

e)      Heterosexualidad (incluye personas del mismo sexo)

f)      Fidelidad (sólo como deber moral)

La familia se funda básicamente en el matrimonio. Ambas son las instituciones que configuran los pilares sólidos de la conformación actual y futura de nuestra sociedad.

Para que ello verdaderamente se manifieste es necesario que cualquier ordenamiento legal procure su protección, y no su destrucción.

Juan Pablo Limodio

Abogado, 28 años

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En la familia se engendra la Nación

El verdadero progreso de una Nación se mide en términos humanos, y es directamente proporcional a la voluntad del individuo de aportar a lo colectivo,  la sociedad, su patria. Esto que parece obvio, es exactamente lo que esta en déficit en nuestro amado país.

No puede aportar a su tierra quien no siente la necesidad de hacerlo, y no siente la necesidad quien no la ama. Nuestra Argentina transita por un lamentable fracaso en la educación general, pero creo que el principal problema es que no se educa en el amor. Amor a la familia, a la comunidad y amor a la patria. Esto se debe en gran medida a que en los últimos tiempos se ha concebido una idea abstracta del amor, metafórica, no más que poética.

En parte hemos fracasado como sociedad. Pero una sociedad tiene como ayuda, en parte, para no perder el rumbo humanamente productivo, sus leyes. Las leyes regulan nuestra conducta marcándonos una dirección, lo correcto y lo incorrecto. Es cierto que somos seres humanos y que errar es de humanos, pero legalizar el error es una irresponsabilidad. El proyecto del nuevo código civil esta promoviendo nuestros errores al legalizarlos.

Un matrimonio que se separa (por supuesto que puede haber situaciones que lleven a una ruptura) no se casó con la idea de separarse sino de unirse. El proyecto de Código Civil busca optimizar el divorcio y al hacer eso alimenta la especulación porque hace que las personas no acepten un verdadero compromiso con el otro. “Me caso total me divorcio cuando yo quiero”

¿Y la otra parte? ¿En dónde se protege su bienestar? Si amo a alguien no puedo lastimarlo. Amar es una fuerza que modifica verdaderamente la realidad. Amar es hacerme responsable de la otra persona y de su futuro, que a partir del casamiento es el mismo que el mío. Si casarse no significa un compromiso, amarse tampoco.

Si no le debo fidelidad al otro, ¿cómo educar en la fidelidad a la patria?  Si los esposos no deben convivir bajo el mismo techo ¿qué idea de familia le transmito a esos hijos? El mensaje que se envía es que lo único que importa es que yo hago lo que quiero cuando quiero. ¿Qué idea de responsabilidad se estaría incorporando desde la familia?

Todo esto, de aprobarse, no contribuye al bien de nuestra nación, porque se está destruyendo su menor unidad de vida, las personas, y la célula básica, la familia. En consecuencia la sociedad y finalmente el país. En este panorama resulta casi imposible la educación en los valores más elementales que necesita una nación para su progreso la moral y el “valor supremo” el amor. Porque solo tiene lugar la voluntad individual, el individualismo. Y la relación entre este último y el progreso humano es inversamente proporcional.

Ricardo Romano, 26 años,  Licenciatura en kinesiología y Fisiatría  conciencia.argentina@yahoo.com.ar

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¿Más libertad?

El proyecto de la Reforma de Código Civil y Comercial contempla nuevas disposiciones que, a primera vista, nos dan la impresión de dar más libertad a los matrimonios. Parece que al contraer matrimonio uno puede sentirse seguro y tranquilo, porque no implica un compromiso fuerte con el deber de fidelidad, y en caso de divorcio, protege de antemano a ambos cónyuges con respecto a sus patrimonios.

Este nuevo Código intenta dar mas libertad y menos obligaciones con el fin de que las personas puedan entrar al matrimonio sin grandes compromisos ni obligaciones y que puedan salir de él sin complicaciones ni división de bienes. Se cree que con este “avance” la gente va a llegar a la felicidad, porque en ningún matrimonio pierde, puede casarse cuantas veces lo desee y los trámites de divorcio se facilitan, haciendo más accesible la ruptura en caso de conflicto o peleas.

Pero ¿es realmente feliz casarse sin confiar en el otro? ¿Se es feliz con matrimonios de corta duración? ¿Se es feliz con inestabilidad? ¿Encuentro la felicidad si mi cónyuge no confía en mi amor de entrega? ¿Como puedo ser feliz si no me caso con sincero amor? ¿No se es más feliz con un matrimonio sólido, de entrega y confianza mutua, de amor sincero y de fidelidad? ¿No debería fomentar el Código Civil matrimonios de verdadero amor y compromiso en vez de desalentarlos?

Estas nuevas medidas no nos van a llevar a una felicidad sincera porque funda el matrimonio sobre la desconfianza y una tendencia individualista. ¿Como se va a formar una familia sobre un matrimonio que no es fundado sobre el amor? Se está desvalorizando la importancia del matrimonio en la sociedad, porque sobre un matrimonio sólido se crea una familia sana, sin rupturas. El Código Civil debe proteger e incentivar a los matrimonios sinceros sobre los cuales se forman familias unidas. No olvidemos que la familia es la base de la sociedad.

La idea de “más libertad” a la hora de contraer matrimonio no hace mas que alejar a las personas de la felicidad, porque se los incentiva a las relaciones cortas y pasajeras, sin tener como base un amor verdadero de entrega y compromiso. Por tener menos límites no tengo más libertad. Por el contrario, estoy restringiendo mi libertad de formar una familia unida y fundada en el amor que me conduzca a la verdadera felicidad, y reprimiendo mi deseo de sincera felicidad. En definitiva, esta sensación de “más libertad” no me deja tener amor.

Es necesario defender y promover el amor sincero y de entrega en nuestra sociedad para
llevarnos a la felicidad y poder formar el día de mañana una familia unida fundada en un matrimonio sincero, estable, comprometido y fundado sobre amor sólido.

Benjamin Richards, 19 años

Estudiante de Filosofía

 

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