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Amor sin barreras

Las tres industrias más poderosas en el mundo del siglo XXI son las armas, el sexo y las drogas. Las tres, requieren de la instrumentalización de unos seres humanos por otros. Ello transforma a estas tres industrias en clarísimos “fenómenos anti-cultura”.  En estos tres casos se involucra a millones de personas directa e indirectamente, que incluso sin saberlo, refuerzan y vivifican dicha anti-cultura.

En el campo del amor y la sexualidad, se tiene la impresión de que cuanto más evidente se hace lo sexual, la sexualidad más se encierra en sí misma, como si se tratase de un misterio que no se deja ver ni atrapar. La precariedad del “Eros” frente a la que hoy nos encontramos, se pone claramente en evidencia en este mensaje tan frecuente que muestra a la experiencia del amor como  un fuego abrasador que consume a los amantes, y al igual que cuando se toma agua de mar, despierta una sed insaciable frente a la cual los amantes deben rendirse por completo.

Desde otro frente, hace varios años viene dándose a nivel global un cambio visible en la cultura de la sexualidad que, contrario a lo que podría pensarse, parte de  jóvenes en sus veintes y treintas. Ellos cuestionan a las generaciones más adultas, que se abanderan con el último testamento de la revolución sexual y del movimiento estudiantil de 1968. Estos jóvenes son parte de la primera generación en la que hay un número masivo de hijos de padres divorciados y, consecuentemente, reivindican a la familia como fuente de amor incondicional, sustento del desarrollo saludable de la personalidad y cuna de ciudadanos proactivos y responsables (humanizados). Sigue leyendo

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“Sí, quiero… después”

¿Qué significa el aumento de la edad de matrimonio para los hombres y mujeres de veintitantos años, y para las familias?

Las tendencias.

La edad en que los hombres y las mujeres se casan está en un pico histórico -27 para las mujeres y 29 para los hombres- y sigue subiendo. La edad en que las mujeres tienen hijos también aumenta, pero no tan rápido.

Knot Yet, un estudio de la Universidad de Virginia, explora las consecuencias positivas y negativas para las mujeres de veintitantos años, los hombres, sus hijos, y la sociedad en su conjunto de estas dos tendencias, así como sus causas económicas y culturales.

matrimonio-edad

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Pornografía 2.0

Un desafío de la familia

A esta altura ya escuche mucho sobre Annalisa Santi, alumna de la UCA que se hizo famosa por los videos provocativos en los que aparece. Pero casi todo lo que escuche fue o en tono de risa o en tono de condena. Y todo desde la pregunta ¿Era consciente del revuelo que iba a armar o simplemente era un juego de amigos?

sexting

Cómo sea, voy a optar por creerle y suponer que los videos se filtraron contra su voluntad. Porque, a fin de cuentas, no sería ni el primero ni el último caso. Muy seguido escucho de chicas y parejas a las que les pasa esto.

Pero sería una lástima dejar pasar este lastimoso hecho habiéndonos ocupado solo de lo superficial de la cuestión y sin preguntarnos qué nos manifiesta sobre la realidad en la que vivimos.  Sigue leyendo

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7 razones por las que el matrimonio es mejor que la convivencia

Hay muchas razones por las que una pareja elige convivir: para ahorrar, para pasar más tiempo con su pareja, para comprobar si la relación funciona, etc. Otra de las supuestas ventajas es que, si esta “prueba” no funciona, es más fácil la ruptura de una convivencia, que un divorcio.

La cohabitación es una tendencia en alza. Sin embargo, los estudios empíricos muestran que la mejor forma de fortalecer una relación y de formar una familia feliz es el matrimonio.

boda

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¿Y ahora qué?

Hace dos meses venimos comentando sobre la reforma del Código Civil. Fuimos entendiendo que no todo es tan lindo como parece y que no escuchamos todas las voces sobre este proyecto por los noticieros y diarios. Pero igualmente insistimos que es importante que “tomemos partido”, que digamos que estamos o no de acuerdo y por qué.

En un mundo tan globalizado y en ciudades tan grandes donde llegamos al punto de pensar que somos solo uno más, ¿vale la pena tomarse el trabajo de pensar y expresar las diferencias? Personalmente, creo que si abandonamos esta tarea el mundo perdería mucho de su encanto, pero más alla de eso, perdería su libertad.

Y en este caso, se haría difícil entender qué es una familia, un matrimonio, ser madre, ser padre, cuáles son los derechos y las responsabilidades de ellos, entre otras cosas. Pero no es solo una cuestión teórica, sino que influye verdaderamente en nuestras vidas, en lo mas íntimo de ellas, día a día: una mujer es tratada como un objeto, un matrimonio civil no da seguridad jurídica (dejando desamparados a los más débiles), un hijo que no conoce (y nunca podrá)  a sus padres, entre otros.

El pasado 8 de Noviembre muchos argentinos por todo el mundo salimos a las calles como señal de protesta frente al gobierno actual. ¡Quiero felicitar a aquellos que llevaron este gran cartel que aparece en la foto!

Mechi Richards

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Régimen del matrimonio en el Proyecto de Reforma del Código Civil y Comercial de la Nación. Un matrimonio devaluado.

Es notorio el esfuerzo de los medios de comunicación social en presentar de la manera más atractiva posible las modificaciones al régimen matrimonial propuestas en el proyecto de reforma del Código Civil y Comercial, en procura de aceptación social. Se oculta de esa manera la verdadera esencia de los cambios, que intentaremos desentrañar en estas líneas.

En el Proyecto advertimos una retirada del Estado y de las normas de orden público en materia de matrimonio, en pos de una pretendida revalorización de la autonomía de la voluntad y del derecho a la privacidad de los cónyuges. De prosperar esta reforma, la institución matrimonial será vaciada de contenido. Ya no surgirá de la misma el fin procreativo ni el asistencial, ni la nota de perdurabilidad del matrimonio.

Dentro de la enumeración de deberes matrimoniales, en el Proyecto han sido eliminados los de cohabitación y fidelidad, y debilitado el de asistencia.

El Proyecto sólo le reconoce naturaleza moral al deber de fidelidad. Primera aclaración: si es moral no es jurídico, entonces su inobservancia no generará consecuencias de orden práctico.

Esta regulación “contractual” del matrimonio, dice proteger la autonomía de la voluntad permitiendo elegir cualquier proyecto de vida -siempre y cuando surja del consenso de sus integrantes-. En realidad esta autonomía solo vale para garantizar el derecho a la infidelidad sin sanción alguna, quitándole todo tipo de acción a la víctima.

¿Era necesaria esta reforma para alcanzar los fines propuestos en el Proyecto? Creemos que no.

Pensemos –dejando al margen todas las consideraciones morales del caso- que actualmente los cónyuges pueden pactar mantener relaciones extraconyugales. Ahora bien, cuando uno de los cónyuges quiere tenerlas y el otro no, el Código Civil deja a salvo los derechos de la víctima de la infidelidad, que podría solicitar el divorcio.

En el Código proyectado no hay remedio para esta situación, ya que la fidelidad no puede pactarse. La víctima no tendría forma de protegerse por el agravio causado.

Esto afecta seriamente el principio de igualdad enunciado en el Proyecto: se otorgan más derechos a aquellos que optan por un matrimonio “abierto”, que a los que optan por un matrimonio exclusivo.

La consecuencia más grave es que provoca la inestabilidad del estado de familia e incrementa la litigiosidad. La obligación de fidelidad, impuesta especialmente a las mujeres, tenía por finalidad garantizar la correspondencia entre la realidad biológica y la identidad social del niño. Sin deber de fidelidad pierde sentido la presunción de filiación; ¿qué garantías de paternidad podría tener un cónyuge que ha permitido a su mujer mantener relaciones extraconyugales?

Esta regulación del matrimonio es contraria al común sentir de los habitantes del país, que cuando piensan en un matrimonio imaginan, por lo menos, una relación exclusiva, y no “abierta a otros”.

En lo que respecta al deber de cohabitación, su importancia radica en que fija el domicilio conyugal, y hace nacer la protección especial de la vivienda conyugal frente a posibles ejecuciones. Además, sin obligación de cohabitar, se expone al niño a un régimen de contacto propio de divorciados, siendo que el matrimonio estaría vigente.

El deber de cohabitación implicó siempre la donación íntima de los cónyuges. Suprimido este deber parecería más razonable suprimir las presunciones de filiación en el matrimonio.

Finalmente, en concordancia con la supresión del deber de cohabitación y el deber de fidelidad, hay un debilitamiento del deber de asistencia entre cónyuges. Tratándose de deberes morales, se despojaría al matrimonio del deber de asistencia espiritual o moral.

Por todos los motivos señalados esperamos que esta propuesta no resulte aprobada por nuestros legisladores.

Diego Agustin Ferreyra

Profesor de Derecho Constitucional UCA

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Reforma del Código Civil: “Hay puntos que merecen el debate”

El Ministro Secretario de Derechos Humanos de Misiones, Edmundo Soria Vieta, plantea que no todo es tan fácil como parece: entran en juego temas como la identidad, la bioética, la fertilización in vitro, entre otros. ¿Nos da todo lo mismo? ¿Que tenemos para decir? ¿Es cierto que viola derechos humanos? ¿O reconoce nuevos derechos humanos?

Los invito a compartir que le dirían a los legisladores (¡nuestros representantes!) respecto estos temas!

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La autonomía de la voluntad en la regulación legal del matrimonio y la familia

Desde la perspectiva personalista, la identidad del matrimonio y la familia no son una construcción subjetiva del legislador en base a intereses de sectores de individuos o del Estado. La identidad del matrimonio surge de la dinámica tendencial de la sexualidad de la persona humana propia del amor varón-mujer. Tres tendencias básicas de dicha sexualidad modelan la estructura del tipo de unión matrimonial. La tendencia a la exclusividad; su tendencia a la permanencia; y la tendencia a la fecundidad, siendo la máxima expresión de esa fecundidad es dar vida a otro ser humano. La heterosexualidad, la exclusividad, la permanencia y la fecundidad son pues las características objetivas permanentes con que la humanidad a lo largo de la historia ha identificado al matrimonio con matices culturales secundarios referidos fundamentalmente a la forma.

El matrimonio tiene pues una identidad natural y objetiva. En otras palabras, es una realidad “dada” al legislador positivo en cuanto a sus propiedades -exclusividad y permanencia- y fines – complementariedad y procreatividad-.

Desde esta concepción antropológica-jurídica, surgen una serie de principios que deben ser respetados por el legislador en miras a preservar el ámbito ecológico propio del ser humano.

  1. El matrimonio y la filiación son realidades naturales objetivas. En otras palabras, sus estructuras fundamentales derivan de la estructura dinámica natural de la persona y la sexualidad humana.
  2. El matrimonio y la filiación son realidades jurídicas intrínsecas, esto es, realidades jurídicas pre-legales y pre-estatales. La juridicidad de la relación matrimonial y filial es generada por los mismos contrayentes y padres en el acto jurídico del consentimiento matrimonial y la procreación.
  3. La regulación jurídica extrínseca de origen legal y estatal debe respetar la realidad objetiva natural de sus estructuras y la  juridicidad intrínseca de estas instituciones del derecho de familia.
  4. El matrimonio es un acto jurídico privado no estatal sin perjuicio de la intervención de una autoridad estatal con fines de seguridad jurídica.
  5. Existe un orden público familiar derivado de las funciones sociales estratégicas que la familia cumple en la sociedad: procrear las próximas generaciones de argentinos; criarlos,  personalizarlos éticamente y socializarlos integrándolos adecuadamente a la sociedad argentina.
  6. Resulta necesario repensar el concepto de orden público en el actual derecho de familia.
  7. El principio de autonomía de la voluntad tiene cabida en el derecho de familia.
  8. El principio de la autonomía de la voluntad no rige en el derecho de familia con plena amplitud en las relaciones personales de familia.
  9. El principio de autonomía de la voluntad rige en las relaciones de familia, sujeto a las siguientes limitaciones:
  • Los convenios entre cónyuges como instrumento para determinar y modelar los efectos jurídicos familiares de la separación o divorcio.
  • El convenio es una vía de ejecución de la ley y no de sustitución de sus normas de orden público.
  • Los convenios son válidos entre las partes pero su coactividad requiere la homologación judicial.

De lo expuesto, consideramos que el proyecto de reforma al Código Civil actualmente en debate, debería reconocer en su articulado los deberes y derechos intrínsecos al matrimonio. Ellos constituyen la esencia del compromiso que asumen los cónyuges, varón y mujer, entre sí y frente a la sociedad toda. A saber: fidelidad, asistencia y cohabitación.

Ana Ortelli

Profesora de Derecho de Familia

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¿Qué modelo de familia queremos los argentinos?

El proyecto de Código Civil que tiene tratamiento parlamentario en el Congreso de la Nación Argentina ha reabierto el debate sobre el modelo de familia que queremos los argentinos. Además, si se analizan sus propuestas a la luz de otras leyes recientemente sancionadas, como las de identidad de género y muerte digna, junto con la anterior ley 26618 sobre legalización de las uniones de personas del mismo sexo como matrimonio, se advierte una tendencia claramente individualista que mina las bases sociales.

En efecto, hay una matriz común detrás de estas leyes: la exaltación de la autonomía individual, transformada en norma absoluta. Si se radicalizan las pretensiones individuales los vínculos sociales se deterioran, pues duran tanto como la voluntad individual lo quiere. Pierden peso en la convivencia valores como el deber, el compromiso duradero por el otro, el desinterés, la solidaridad. Hay un exceso en la declamación de los derechos individuales y un abandono de la perspectiva del bien común.

Desde un conjunto de individualidades autorreferentes no se edifica una sociedad. La sociedad es el resultado de un entramado de instituciones que contribuyen a lograr el desarrollo de las personas, las familias y las organizaciones, sobre la base del reconocimiento de derechos y también de la regulación de las conductas en orden al bien común. Cuando se permite por ley cambiarle el sexo a un niño desde cualquier edad, se ha permitido a una pretendida libertad adulta avanzar sobre quienes deberían ser los más privilegiados de la sociedad, los niños. Cuando se eliminan las diferencias entre varones y mujeres, se empobrece la vida social que pierde una rica complementariedad. Cuando el matrimonio no tiene ni estabilidad ni fidelidad, los niños crecen en ambientes familiares caracterizados por vínculos frágiles y se afecta sensiblemente su sentido del compromiso duradero con el otro.

Por otra parte, estas leyes no responden a reclamos de la sociedad. Son el fruto de pequeños pero poderosos lobbies que, con apoyo mediático, han impuesto una agenda extraña a la cultura argentina, sobre todo en su perspectiva federal. Hay, por otra parte, un planificado y llamativo manejo de la agenda parlamentaria y judicial de tal modo que estas pretendidas reformas en favor de las libertades son instaladas en la agenda y por su carácter de temas polémicos concentran la programación y los titulares durante días o semanas, distrayendo la atención de otras cuestiones urticantes y de fondo para el país.

Desde una perspectiva más sociopolítica, debilitar los vínculos familiares no fortalece la libertad individual, sino que la debilita, pues la persona pierde las protecciones familiares y de las asociaciones intermedias ante las pretensiones del poder del Estado. Por eso siempre se ha considerado que una familia fuerte engendra personas menos vulnerables ante las tentaciones de poder estatal de injerencia en la vida personal.

Argentina se ha convertido en una suerte de lugar de experimentación. En estos temas de vida y familia se ha dado un giro en el país donde el centralismo porteño impone a las provincias un modelo de persona y familia extraño a su idiosincrasia. En este dinamismo, una constante es la subordinación de los niños a los deseos de los adultos, en un giro adultocéntrico que aparenta más libertad, pero esconde más individualismo y vaciamiento de las instituciones.

Nicolás Laferriere

NICOLAS_LAFFERRIERE@UCA.EDU.AR

centrodebioetica.org

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¿¡Y a ellos quién los respalda!?

En los últimos 20 años en la Argentina aumentó enormemente el número de parejas que empiezan a convivir sin formalizar su compromiso. Este fenómeno pasó a ser tan común que hoy es mayor el número de parejas que rechazan todo tipo de compromiso formal a las que lo aceptan. Según muchos especialistas a consecuencia de este hecho, las parejas jóvenes no sólo se separan más, sino que sus primeras parejas duran cada vez menos.[1]

Pero… ¿Por qué no comprometerse tanto? Muchas razones… dicen que hay que probar antes… cómo será una vida juntos… la duda siempre está… quizá no funcione… uno nunca sabe… quizá el amor se termine… uno nunca sabe.

No se puede vivir siempre en el temor y en la duda, las personas necesitamos algunas certezas básicas: pisar tierra firme, sentirnos seguros y apoyados, tener un respaldo. El amor florece cuando es confiado y total. ¿Qué pasa cuando llegan los hijos?

En el trabajo de capacitación que realizamos con padres de familia, hacemos mucho el énfasis en la importancia del desarrollo de la personalidad de los hijos, ya que es este desarrollo lo más determinante para la realización personal y  para afrontar los retos que nos presenta la vida.

En nuestra experiencia notamos cómo la influencia y el ejemplo más importante en la vida de una persona, es la que se recibe de los padres de familia. Y por ejemplo, los chicos que presentan más dificultades en cuanto a la educación y el crecimiento de la personalidad, son aquellos que viven problemáticas familiares: sus padres están separados, hay problemas de comunicación en la pareja o hay alguna  falta  de compromiso hacia los hijos.

Cuando una pareja se separa y hay hijos de por medio, es muy común que en los chicos surja una división interior, se suelen presentar estados de culpabilidad en los que los hijos se sienten culpables por la ruptura de sus padres, culpa que sin embargo, no les corresponde y que sin entenderla pueden manifestarla de muchas maneras.

La vida es así, dinámica, se vive, se pasa, pero toda decisión tiene consecuencias, un compromiso responsable tiene consecuencias, una falta de compromiso también.

La desconfianza y la incertidumbre en las parejas que no se comprometen, no sólo es una barrera para el amor pleno y total, sino que puede marcar profundamente la vida de una persona. A ellos, quién los respalda, quién les devuelve la armonía y la estabilidad que tanto necesitaron.

José Manuel Flores, 24 años, Estudiante de Filosofía UCA.

manuelflores@hominiargentina.com.ar


[1] Matrimonio a la Argentina, Diario Página 12, Lunes 16 de abril del 2007.

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